Diario de León

Un Rajoy crecido por las encuestas se bate a un Rubalcaba sin margen de error

Los líderes del PSOE y el PP se citan esta noche en el único debate de la campaña.

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Ramón Gorriarán | Madrid
León

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Es el momento cumbre de la campaña electoral, o eso se espera. Los dos candidatos llegan al debate de este lunes en circunstancias muy distintas. Mariano Rajoy se presenta subido en la cresta de la ola de unas encuestas que apuntan a una victoria más que rotunda del PP. Alfredo Pérez Rubalcaba acude sumido en las profundidades de una tormenta demoscópica que vaticina una sonora derrota

Las estrategias, por tanto, serán diferentes. El líder de los populares pretende que el cara a cara deje las cosas como están, que el movimiento de votos sea mínimo y si el resultado puede ser nulo, mejor. El aspirante socialista busca lo contrario, quiere un duelo dinámico, que saque del letargo o de la disconformidad a los millones de votantes socialistas que han huido a otros partidos o han optado por el abrigo de la abstención. En definitiva, el PSOE espera que pase mucho y el PP confía en que no pase nada.

Rubalcaba ha depositado en este debate sus esperanzas de lograr una más que difícil remontada. Cree, y así lo repiten en su equipo de campaña, que es mejor dialéctico que su rival, y fía a esa cualidad la posibilidad de renacer las conciencias de ese 30% largo, uno de cada tres ciudadanos, que aún no han decidido su voto. En esa bolsa de indecisos, según coinciden las encuestas, son mayoría los simpatizantes del PSOE

El socialista, según fuentes de su entorno, no será agresivo, como se podría pensar a priori, optará por la pedagogía, por detallar sus propuestas y poner de manifiesto que él no es lo mismo que Rajoy. Se trata, resumen sus colaboradores, de poner en evidencia la ambigüedad en la que se mueve el líder del PP para ocultar su programa. El candidato popular, apuntan en su equipo, hará lo posible por evitar el cuerpo a cuerpo y el cruce de ofertas que conduzca a un terreno resbaladizo. Las encuestas recogen que los ciudadanos ven en Rajoy a un político conocedor de los problemas del país y mejor preparado en casi todos los aspectos que Rubalcaba para hacerles frente. Ése será su principal baza, demostrar que es el estadista adecuado, el presidente del Gobierno in pectore para estos momentos de crisis.

Arriesgar para ganar. Todo lo contrario de lo que tuvo que hacer hace tres años, cuando tuvo que arriesgar porque entonces él iba por detrás en los sondeos. Los papeles en esta ocasión están invertidos, pero con una significativa diferencia, la ventaja que tiene Rajoy sobre el candidato del PSOE más que duplica la que tenía José Luis Rodríguez Zapatero sobre él mismo.

Los expertos precisan que tiene aspectos positivos para la campaña del vencedor del desafío, siempre que lo haya, y es que puede marcar la agenda hasta el día de las elecciones. Es decir que si, por lo que fuere, se suscitase una controversia intensa sobre un determinado aspecto ese asunto puede determinar el discurso electoral de los candidatos.

A debate único. Y sin sparring. En España es breve la historia de los debates electorales entre los candidatos a la Presidencia del Gobierno. Comenzó en 1993, y hubo que esperar 15 años para repetir la experiencia. Pero en ambos casos hubo una doble vuelta. En esta ocasión solo habrá uno. El PP, reconocen fuentes de los dos partidos, planteó de entrada celebrar un duelo único y que no fuera en TVE. El PSOE aceptó. El por qué de esta concesión tiene mucho que ver con el posibilismo. «Me olí la tostada, o uno o ninguno», comentó hace unos días el candidato socialista a modo de explicación. Rubalcaba, afirman fuentes cercanas al exvicepresidente, prefirió aceptar las condiciones del PP y no correr el riesgo de quedarse sin posibilidad de medirse con Rajoy. «Mejor uno que ninguno», insisten en el cuartel general socialista.

Los populares no dan por buena esta versión. Admiten que se vieron sorprendidos por la facilidad con que el negociador del PSOE, Óscar López, aceptó sus planteamientos, pero aseguran que su candidato no hubiera puesto reparos para debatir más de una vez.

Aunque también reconocen que para los intereses de su líder es mejor uno que dos. Tiene «poco que ganar» con estas confrontaciones y si habría aceptado alguno más el riesgo de perder habría aumentado, subrayan fuentes del PP

Entrenamiento en casa. El caso es que solo habrá un cara a cara y ambos candidatos lo han preparado de forma concienzuda. Rubalcaba lleva días concentrado en ello, con especial dedicación desde el viernes. No tiene ‘sparring’, pero ha mantenido varias y largas reuniones con su equipo de campaña, Elena Valenciano, Antonio Hernando y Óscar López, en las que han analizado informes y documentos. El entrenamiento ha contado con la colaboración del ministro Valeriano Gómez, el profesor de Economía Antonio Mulas, la exsecretaria general de Infraestructuras, Inmaculada Rodríguez-Piñero, el economista Pedro Sánchez, el asesor Ignacio Varela y expertos de la fundación Ideas. Este domingo se recluyó en casa y el lunes sse desplazará a la sede del partido en la calle Ferraz.

Rajoy ha hecho lo propio. El viernes tuvo un mitin en Toledo y a continuación se recluyó en su casa y solo salió para un acto sabatino en Leganés. A continuación se fue a su despacho en la sede del PP, donde trabajó con el equipo parlamentario de Soraya Sáenz de Santamaría, Álvaro Nadal y José Luis Ayllón. El domingo suspendió todo y se encerró en su casa con el gabinete de presidencia del partido que dirige Jorge Moragas. Hoy, hasta que llegue la hora del duelo, continuará con la preparación, en la que también ha colaborado su asesor personal Pedro Arriola. Tampoco ha utilizado un sparring que haga las veces de Rubalcaba.

Entre el 1% y el 5% decide su voto. Los cálculos sitúan entre el 1% y el 5% los sufragios que se deciden en estas confrontaciones. Hay asimismo un elemento adicional que juega en contra de la influencia del debate entre el electorado, la lejanía de las elecciones.

El encuentro se va a celebrar cuando faltan 13 días para las votaciones, un tiempo más que suficiente para que se diluyan sus efectos o para que si alguno de los dos protagonistas comete un error se rehaga en los días siguientes.

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