Diario de León

Triunfo histórico de Rajoy

Los populares obtienen sus mejores resultados y superan la mayoría absoluta de Aznar en el 2000. El PSOE sufre su mayor derrota y sus 110 diputados se quedan lejos de los 125 de Almunia. La debacle socialista beneficia el resurgir de IU y permite que UPyD se afiance con cinco diputados.

Un emocionado Rajoy saluda a los incondicionales reunidos ante la sede del PP en Madrid

Un emocionado Rajoy saluda a los incondicionales reunidos ante la sede del PP en Madrid

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Ramón Gorriarán | madrid
León

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Mariano Rajoy barrió y Alfredo Pérez Rubalcaba se hundió. El PP se alzó con un rotunda mayoría absoluta y batió en estas elecciones todas sus marcas. El PSOE, por el contrario, cayó más bajo que nunca. Los populares ganaron en todas las comunidades autónomas, salvo el País Vasco, donde venció el PNV, y Cataluña, donde triunfó CiU por primera vez en su historia. El PSOE no ganó en ningún territorio, lo nunca visto. Es sobresaliente la recuperación del nacionalismo catalán y muy apreciable la de Izquierda Unida, aunque la formación de Cayo Lara se queda lejos de sus mejores tiempos. La izquierda abertzale aglutinada en Amaiur irrumpe con fuerza en el Congreso son siete escaños, y Unión, Progreso y Democracia alcanza su objetivo de tener cinco diputados y grupo parlamentario propio en la cámara baja.

Las encuestas no fallaron, apuntaron a un triunfo rotundo de Rajoy y así fue. Pese al tamaño de la victoria no fue ninguna sorpresa porque, en lenguaje llano, estaba cantada. El PP obtuvo 186 diputados, 32 más que hace tres años, pero apenas 200.000 votos más, el único dato inquietante en la noche de vino y rosas de los populares. El sucesor de José María Aznar, por fin, pasó la reválida y con mejores notas que su mentor, cuatro escaños y del orden 100.000 votos más. Puede respirar tranquilo, aunque sea por unas horas, otra cosa será a partir de este lunes.

Rajoy arrancó con un tres a cero a favor desde el primer minuto de campaña y se limitó a conservar la ventaja. Solo ha tenido que conservar la renta, no arriesgar y centrar la campaña en los dos asuntos que más daño hacían a los socialistas, el paro y la crisis. Dos terrenos en los que las cifras no admitían paliativos y evitó adentrarse en los terrenos procelosos de la corrupción y el terrorismo. Tampoco buscó las cosquillas a los nacionalistas. Sus únicos rivales fueron el Gobierno y el PSOE, pero sin entrar en el terreno ideológico en el que aflorarían intenciones y programas que la estrategia de campaña del PP tenía vetados. No cometió errores y los números han demostrado que acertó en el tono y la forma de la campaña.

El líder del PP ha sacado, además, una lectura positiva en cabeza ajena. CiU, con una drástica política de recortes del gasto que no se diferenciara mucho de la que él tendrá que poner en práctica, experimentó un fuerte ascenso al pasar de 10 a 16 escaños. Rajoy, sin duda, se va a mirar en ese espejo que ha demostrado que meter la tijera en servicios básicos, como la sanidad, no es sancionada por los ciudadanos sino recompensada.

El futuro presidente del Gobierno, además, va a contar con un poder territorial que no tuvo ninguno de sus antecesores, ni siquiera el más poderoso Felipe González de los años 80. El PP gobierna en todas las autonomías, salvo Andalucía, que a la vista de los resultados de este domingo pasará a manos populares en cuanto se convoquen elecciones, Cataluña, Euskadi, Asturias y Canarias. Controla todos los grandes ayuntamientos, con la excepción de Zaragoza, y la gran mayoría de las diputaciones provinciales.

El batacazo de Rubalcaba es de los que no se recuerdan. Sacó 110 diputados, la cifra más baja en la historia reciente del socialismo. El peor resultado era de González en las primeras elecciones democráticas de 1977, cuando el PSOE se quedó en 118. También quedó muy por debajo del suelo de los 125 escaños que sumó Joaquín Almunia en el 2000 y que conllevaron su dimisión. Los socialistas perdieron más de cuatro millones de votos respecto al 2008 y se esfumaron nada menos que 59 escaños. Nadie, salvo la UCD en descomposición de 1982, ha sufrido semejante varapalo.

Los socialistas han sufrido una fuga de votos a chorros. La mayoría, es cierto que se quedó en la abstención, casi el 30% del electorado se quedó en casa.

Pero Rubalcaba tampoco ha sido el gran candidato que esperaba su partido a tenor de las cifras. No ha limado en la campaña ni medio punto de la ventaja que llevaba Rajoy, todo lo contrario la brecha ha crecido. La campaña en sí tampoco se ha desarrollado en el mejor de los climas para el PSOE. La reforma constitucional de tinte liberal, por supuesto el paro o el caso del presunto cobro de comisiones ilegales de Blanco. No pudo soltar el lastre de la mochila de Rodríguez Zapatero. Fue su mano derecha durante siete años y los ciudadanos no han olvidado esa complicidad. Los cinco millones de parados, las pensiones congeladas, las rebajas salariales de los funcionarios y las inversiones frenadas resultaron ser obstáculos insalvables. Pero sobre todo fue la gestión de la crisis por parte de Zapatero lo que ha llevado a los socialistas al derrumbe. El candidato socialista no supo, no pudo o no quiso rentabilizar el final de la violencia de ETA, la noticia más anhelada en los últimos años que pasó sin pena ni gloria por estas elecciones. Salvo para Amaiur, el partido de la izquierda aberzale que, paradojas de la política, rentabilizó como nadie ese éxito de la democracia.

Desde 2008, los partidos en el poder de distintos países de la UE han perdido 21 elecciones con independencias de que fueran de izquierda, derecha o de centro.

1397124194 IU y UPy D en alza. Una de las que se ha beneficiado del derrumbe socialista ha sido IU, aunque tampoco en exceso. Apenas incrementó su cosecha en medio millón de votos, pero por mor del sistema electoral que la coalición tantas veces ha denostado pasó de dos escaños en el 2008 a 11 gracias a que mejoró en Madrid, pero sobre todo se recuperó en Asturias, Valencia, Aragón y Cataluña. La formación que lidera Cayo Lara se confirmó como tercera fuerza de ámbito nacional, pero UPyD le pisa los talones. El joven partido que encabeza Rosa Díez cosechó cinco diputados y tendrá grupo parlamentario ya que ha quintuplicado su presencia en el Congreso..

Los nacionalistas también mejoraron sus posiciones en el Congreso. CiU obtuvo seis diputados y cerca de 300.000 votos más que hace tres años. El PNV fue la fuerza más votada en el País Vasco y resistió el arreón de Amaiur. Aunque perdió un diputado por Guipúzcoa, los nacionalistas vascos conservan cinco, suficientes para mantener el grupo parlamentario. Las candidaturas de la izquierda abertzale fueron una de las notas significativas, que no sorprendentes, de la jornada electoral con sus siete diputados. De esa forma Amaiur se convertirá en el quinto grupo en el Congreso por delante del PNV con el que disputa a cara de perro la hegemonía del nacionalismo vasco.

Esquerra Republicana, Bloque Nacionalista Galego y Coalición Canaria mantuvieron sus representaciones y son nuevos en el palacio de la carrera San Jerónimo los econacionalistas valencianos de Compromís, el Foro de Francisco Álvarez Cascos, y Geroa Bai, la formación que se salvó del desmantelamiento de NafarroaBai.

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