Sin Cristina ni Elena
Con semblante serio, propio de los tiempos de crisis que corren tanto fuera como dentro de Zarzuela, don Juan Carlos atravesó ayer la Puerta de los Leones sin las infantas Elena y Cristina. Apartadas a un discreto segundo plano de la vida oficial desde que se conociesen las actividades presuntamente irregulares de Iñaki Urdangarín, su ausencia en la carrera de San Jerónimo era una foto inédita.
Atrás quedaron los años en los que ambas ocupaban un lugar preferente en la tribuna de honor, solas o flanqueadas por sus respectivos maridos. Eran otros tiempos. Ahora, la investigación que afecta al duque de Palma —quien sí estuvo en el Congreso si no en cuerpo sí en la mente de todos los presente—, por su actuación al frente del Instituto Nóos ha roto este uso institucional. Pero la ausencia de las hijas del Rey convivió con otra imagen nueva, la de Rajoy en el primer escaño azul situado a la derecha de la Presidencia, el mismo puesto que ocuparon, en su momento, Adolfo Suárez y José María Aznar. Junto a él, su recién estrenado Gabinete, que preso de los nervios se resistió a tomar asiento hasta que Luis de Guindos se arrancó y ocupó su lugar en la bancada azul.