Rajoy recaba en América Latina apoyos contra la expropiación de YPF
El presidente no llamará a Cristina Fernández y el Gobierno lamenta la tibieza de EE.UU..

El presidente, Mariano Rajoy, y el mandatario mexicano, Felipe Calderón, en el Palacio Nacional en Ciudad de México.
El Gobierno español tiene poco margen legal para imponer sanciones a Argentina y confía en una respuesta contundente de la Unión Europea y de otros organismos internacionales tras la «injusta y contraria a derecho» expropiación de YPF. No obstante, el Ejecutivo no quiere quedarse de brazos cruzados. El Consejo de Ministros aprobará mañana un primer paquete de medidas en respuesta a la intervención de la filial de la multinacional española Repsol.
Fuentes del Ejecutivo destacaron que el Gobierno será «perseverante» en este tipo de acciones, es decir, que la contestación continuará en las próximas semanas sin caer en la «improvisación». El ministro de Industria, José Manuel Soria, apuntó que las medidas comerciales de represalia podrían ir en el área de la energía.
El presidente español considera clave obtener el apoyo o la solidaridad de otros países de América Latina. Rajoy, de visita oficial en México, ha logrado que Calderón se una a su causa de una manera sutil. «El presidente Rajoy y yo coincidimos en que, en estos tiempos turbulentos, las coordenadas del progreso pasan por la libertad económica y la certidumbre jurídica, y no por el estatismo ni el proteccionismo», recalcó Calderón. Una empresa mexicana, la petrolera Pemex, también se ha visto afectada de forma indirecta por la decisión de Argentina, ya que posee un 9,5% de acciones de Repsol.
Rajoy ni se ha puesto en contacto, ni tiene intención de hacerlo a corto plazo, con su homóloga argentina, Cristina Fernández de Kirchner. Sí se ha telefoneado a otros mandatarios de la región. Una tarea diplomática en la que también participa de manera activa el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo.
Un portavoz de Moncloa lamentó que, desde el punto de vista del Gobierno español, las decisiones de Kirchner pueden convertir a Argentina en una autarquía, a lo que se uniría el riesgo de situar al país al margen del concierto internacional.
Rajoy, que aseguró el martes en el Foro Económico Mundial que la nacionalización de YPF suponía un «grave precedente» que podría minar la confianza de los inversores en toda América Latina, optó ayer por eludir referirse en público a este contencioso.
El Ejecutivo se ha llevado una de cal y otra de arena con las primeras reacciones internacionales al conflicto. El Gobierno calificó de satisfactoria la posición de la Unión Europea y confía que salga adelante su propuesta para que el paso dado por Argentina pese en las negociaciones abiertas para forjar un acuerdo de asociación entre la Unión Europea y los países componentes de Mercosur, entre los que se encuentra Argentina.
El Gobierno, asimismo, quiere que la Comisión Europea denuncie el incumplimiento del acuerdo de protección mutua de inversiones con Argentina, que suscribió España en su día. Sin embargo, se trata de un documento que perdió vigor tras la aprobación del Tratado de Lisboa, que atribuye este tipo de competencias a Bruselas.
Menos satisfecho se muestra el equipo de Rajoy con la tibieza expresada por Estados Unidos, que de momento ha adoptado un papel de simple observador externo, ante la relevancia que otorga a las relaciones con el segundo país más grande de América del Sur.
Además de la adhesión de México, España suma el respaldo de Chile, país de origen de la petrolera Enap, que también tiene intereses en este contencioso. El presidente chileno, Sebastián Piñera, instó el viernes a Argentina a respetar los convenios internacionales.
Más sorprendente ha resultado para el Gobierno español la moderación del boliviano Evo Morales, que se limitó a constatar que se trata de un asunto bilateral entre España y Argentina, a la vez que destacaba las buenas relaciones de Bolivia con Repsol. Por contra, el venezolano Hugo Chávez se ha alistado del lado de Kirchner.