Diario de León

¿Dónde fueron 7.000 millones?

León ha recibido inversiones millonarias en los últimos trece años en cinco planes de choque para impulsar su economía, pero la provincia está estancada y cada vez menos poblada.

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marco romero | león
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León ha recibido en los últimos trece años casi 7.000 millones de euros en planes de choque para financiar desde el déficit histórico de infraestructuras y servicios, hasta la reindustrialización de las cuencas mineras o la despoblación del medio rural. Más de un billón de pesetas, al margen de las inversiones ordinarias, destinados a actuaciones tan variopintas como llevar el agua o la luz a remotas poblaciones de La Cabrera o forrar el territorio de polígonos industriales que funcionan a medio gas, o que incluso ya están apagados. Inversiones millonarias en museos que no se abren porque no hay quien sostenga su mantenimiento, centros médicos o geríatricos con tecnología punta que no atienden pacientes ni ancianos, faraónicas áreas deportivas sin chavales que las usen, urbanizaciones sin urbanizar o infraestructuras en las que ha volado el dinero son el legado más inoportuno para un momento en el que se están aplicando recortes históricos que afectan al actual modelo del estado del bienestar ¿Fueron los tiempos de bonanza un coladero de euros? ¿Se podrían haber evitado determinados despilfarros? Y lo más importante, ¿los planes han tenido su impacto en el desarrollo de la provincia?

Las cuencas no despegan

La respuesta más objetiva se encuentra en las estadísticas: hay más paro y más arraigado entre los menores de 35 años, menos población, incluso extranjera, y mucho subsidio. Según el último informe del Programa de Reindustrialización en España, León es la octava provincia con la industria más subvencionada, por detrás de territorios como Cádiz, Jaén, Teruel o Soria. Sin embargo, las cuencas mineras, donde han ido a parar la mayor parte de las ayudas, sufren un estancamiento que se manifiesta en la tendencia a la despoblación y el desempleo.

De los 7.000 millones de euros invertidos en dos decenios, más de 1.800 millones corresponden a los sucesivos planes del carbón para reestructurar el sector y reactivar los pueblos con empleo alternativo y grandes infraestruturas. Los 24 municipios que dependen directamente de esta actividad y otros 35 afectados indirectamente no han logrado despegar como se esperaba.

El crecimiento medio anual de la población, salvo un par de excepciones, es negativo en todos los casos, tendencia que progresa desde los años 60 a un ritmo cercano al 1% anual. En cuanto al empleo, en un periodo de referencia de seis años, ha crecido por debajo del 17%, el umbral más bajo de los municipios industriales. Eso en cuanto a impacto social. En cuanto a infraestructuras, desde que en 1998 se aprobase el primer plan del carbón para reindustrializar las comarcas mineras y reestructurar el sector se han ejecutado cerca de 200 proyectos, entre ellos la autovía entre Ponferrada y Toreno, el campus del Bierzo, numerosos polígonos industriales o el centro sociosanitario de Villablino. Lo que debería haber propiciado un impulso transformador de las zonas mineras tan sólo se ha quedado en la base para que se puedan implantar nuevos proyectos.

Laudino García, histórico ex alcalde de Igüeña y también ex presidente de la Asociación Regional de Municipios Mineros (Armi), admite la dramática realidad social de los pueblos mineros, pero sostiene que «si alguien da con la pócima de dar empleo, estas inversiones ya están hechas». «Todo lo que se ha hecho —mantiene— era necesario», aunque reconoce que los planes «necesitan ocho o diez años para esmerilar las inversiones y que sean productivas», sobre todo porque la gran cuenta pendiente, en su opinión, son los planes medioambientales.

Los planes del carbón han sido inversiones complementarias a los fondos ordinarios que cada año destina a León el Estado, antes, y ahora la Junta de Castilla y León. «Pero han sido complementarios para la Junta, no para León», arremete Agustín Turiel, ex presidente socialista de la Diputación Provincial de León y ex delegado de Hacienda. Recuerda que eran fondos para mantener la actividad empresarial y que ni siquiera se llegó a invertir todo el dinero porque no había proyectos.

Pobres y despoblados

Otro de los planes de choque más ambiciosos llevados a cabo por un Gobierno en León fue el Plan Oeste ideado por José Luis Rodríguez Zapatero para paralizar la pirámide de despoblación y empobrecimiento que azota el oeste de la comunidad autónoma. Tres mil millones de euros invertidos de forma adicional en las provincias de León, Zamora, Salamanca y, posteriormente, las del sur de Castilla y León. Al socialista Agustín Turiel le resulta «difícil» asegurar que el plan se cumplió al cien por cien. «Pero sí en su mayoría y es cierto que todo lo comprometido se inició». Puede que el gran fiasco de este plan, además de impedir la fuga de población a otros territorios más prósperos, como era su objetivo, sea la llegada del AVE a León capital este año. «Pero no llega porque el PP no quiere», denuncia Turiel, argumentando que a finales del pasado año la Comisión Europea le pidió una revisión, tramo a tramo, de las obras de la alta velocidad ferroviaria entre Grijota y Torneros para conocer la realidad del proyecto. «Y sólo faltaba un tramo por adjudicar, el resto de la plataforma estaba terminada, por lo que el Partido Popular ha retrasado la llegada del tren dos años más para que se acerque a las próximas elecciones municipales».

De esta etapa son algunos de los proyectos más cuestionados, como el millonario e infrautilizado aeropuerto de la capital, el Palacio de Congresos, un proyecto de estación de ferrocarril totalmente desproporcionado o decenas de polígonos industriales como el de Santa María del Páramo, donde sólo hay una nave en funcionamiento.

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