«Con la guerra me salvé de ser cura»

«Con la guerra me salvé de ser cura porque mi abuelo había prometido que el primer nieto que tuviera sería sacerdote y la primera nieta, monja. Un primo me dijo: Yo tuve que ser cura en vez de tú», cuenta Paco Robles con humor. Cuando embarcó en el vapor Habana su vida tomó otro rumbo. Un cartoncito con un número les identificaba. Con motivo del 75 aniversario de este exilio los niños de la guerra que llegaron a Inglaterra recibieron un homenaje en la Universidad de Southampton. A Francisco Robles le dieron una reproducción de aquel cartón, con el número 1.435.