Diario de León

león lucha por la minería. Su segunda Marcha Negra

Mineros apoyando a mineros

Unos 200 trabajadores del Bierzo y Laciana se concentraron ayer en Santa Cruz.

Los mineros se concentraron en la bocamina del pozo de Santa Cruz.

Los mineros se concentraron en la bocamina del pozo de Santa Cruz.

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A. Calvo | ponferrada
Ponferrada

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Dos centenares de mineros de las cuencas de Laciana, Bierzo Alto y Fabero Sil se concentraron ayer en la bocamina del pozo de Santa Cruz, donde permanecen encerrados siete mineros desde el 21 de mayo. Con este masivo encuentro quisieron mostrarles todo su apoyo antes de iniciar la tercera marcha negra, que les llevará a Madrid el 11 de julio. La explanada que antecede a la bocamina estaba salpicada de grupos de mineros que hablaban entre sí sobre el altercado con el alcalde de Ponferrada, Carlos López Riesco, la decisión del senador Juan Morano de votar en contra de la disciplina de su partido y de los preparativos para iniciar mañana la caminata. «Hay que reponer fuerzas, porque ésta ha sido una semana intensa y preparar la intendencia», comentó el presidente del comité intercentros de Uminsa, Guillermo Sánchez, quien anunció que a pesar de la caminata, los piquetes «seguirán con movilizaciones».

Con los mineros, que de vez en cuando hacían estallar algún petardo, estaban las mujeres de los encerrados. Ellas también recibieron ayer la visita de un nutrido grupo de esposas y familiares de mineros que llegaron de la cuenca asturiana de Cerredo, Laciana y el Bierzo, para darles todo su apoyo y demostrarles que no están solas en su lucha desde el exterior. Ellas se mantienen unidas, estrechan lazos se mantienen firmes cuando hablan todos los días con sus maridos por el telefonillo. Ayer se sintieron más respaldadas ante la multitud que se reunió en Santa Cruz.

La bocamina se ha convertido ya en un punto de encuentro para muchos vecinos de la zona y para muchos compañeros de los encerrados, que hoy ya se enfrentan a su trigésimo tercer día bajo tierra y sin luz natural.

«Están bien, tienen el ánimo a tope, han engordado y tienen mucha barba, parecen los hijos de Odín», comentó Javier Marqués, que ayer formaba parte del retén que atendía a los encerrados, en referencia al dios de la mitología nórdica, que se representa con una larga barba. En el mismo sentido se manifestó el presidente del comité intercentros de Uminsa, Guillermo Sánchez: «Están bien, es un encierro muy duro y muy largo, pero están bien, tienen ese orgullo minero y resistirán, guste o no guste».

«Entre ellos hay una buena relación, a pesar de que llevan muchos días encerrados: están muy unidos y se llevan muy bien», explicó Marqués, que ayer fue uno de los encargados de suministrar a los encerrados todo lo necesario desde el exterior. «Sobre todo bromeamos, porque ellos preguntan pocas cosas sobre el exterior. Leen ávidamente la prensa y hablan a diario con sus mujeres, que les mantienen al tanto de todo», explicó el minero en una de sus salidas de la mina, tras visitar el travesal del caleyo cinco sur.

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