León lucha por la minería Otro día bajo tierra
Casadielles para los encerrados
Los miembros de Fundación Cultura Minera unen lazos entre Asturias y León.

Las mujeres de los encerrados y amigos, con los miembros de Fundación Cultura Minera.
Nació en la cuenca minera asturiana. Es hija de mineros y vive con su familia en Bembibre, minera también. Isabel González es consciente del apoyo que tienen los encerrados desde el 21 de mayo en el travesal del caleyo cinco sur. Sabe que la comida no les falta y, por este motivo, quiso hacerles algo diferente, para endulzarles su encierro y para estrechar los lazos entre los mineros asturianos y leoneses, entre todos los encerrados y entre todos los que van caminando hacia Madrid: una caja llena de casadielles, el dulce típico asturiano.
Isabel no quiso decir cuánto tiempo invirtió en elaborar este postre: «Yo quiero que vean que tienen el apoyo de fuera y se las he hecho con todo el corazón, no he pensado en el tiempo que he tardado», comentó resuelta esta mujer que acudió al pozo con su marido y un grupo de miembros de Fundación Cultura Minera. Las casadielles bajaron arrimadas a la comida de ayer, arroz y ensalada con pinchos morunos.
En la bocamina, fieles, las esposas de los siete encerrados, los miembros del retén y algunos compañeros que no se alejan mucho del pozo para que los siete de Santa Cruz los sientan desde la distancia. Ellos también disfrutaron del dulce asturiano relleno de frutos secos y azúcar, ya que los bembibrenses llevaron bolsitas individuales para todos ellos. Todos se relamieron.
Los siete de Santa Cruz —José Araújo, Alfredo González, José Antonio Pérez Molina, Primitivo Basalo, José Pérez, Segundo Porto y Víctor Manuel Almeida— continúan recibiendo las visitas de la prensa. Ayer le tocó el turno a una televisión portuguesa, con lo que el fútbol y la Eurocopa fueron tema de conversación.
«Nosotras seguimos luchando, con fuerza. No nos queda otra», comentó Ana Pereira, la mujer de Segundo Porto, en la bocamina. Entre ellas se ha creado un vínculo especial, es que sólo forja una situación dramática, como la de un sector que sin las ayudas necesarias está abocado a su desaparición. Las mujeres están pendientes de los encerrados al máximo. De las comidas, de la ropa, del apoyo a través del frío teléfono. Ayer, el comentario eran las largas barbas que ya lucían en la oscuridad de la mina.