TEMPESTAD ANTE LAS MEDIDAS DE RAJOY Las consecuencias en el consumo
La alimentación, entre el freno del consumo y la pérdida
Las familias gastarán entre 400 y 500 euros más al año en la cesta de la compra.

Los ciudadanos observan detenidamente los precios.
El incremento del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) no afectará a los considerados productos de alimentación básica, que mantienen el tipo superreducido, pero sí al resto de los productos que componen la cesta de la compra, que se verán encarecidos un 2%. Las diferentes organizaciones de consumidores han hecho cálculos aproximados de cuánto supondrá en los gastos de alimentación de las familias el incremento anunciado por el presidente del Gobierno, que calculan entre 400 y 500 euros al año.
La subida depende también de la decisión que tomen los establecimientos de alimentación: repercutir el incremento en los precios que ofrecen a sus clientes, lo que aseguran que frenará aún más un consumo cada vez más reducido; o asumir la diferencia como una pérdida de sus beneficios, lo que aseguran que tampoco pueden plantearse porque muchos están ya más allá del límite de sus posiblidades.
De momento las grandes cadenas de alimentación no han anunciado una decisión en este sentido, aunque el incremento impositivo contrasta con decisiones como las tomadas recientemente por alguno de estos grandes distribuidores de rebajar todos sus productos de hogar para estimular el consumo.
Los pequeños establecimientos de alimentación, por su parte, consideran que el Gobierno les pone aún más contra las cuerdas, y advierten de que trasladar el incremento a los productos contribuirá a incrementar el efecto psicológico que está llevando a los consumidores a reducir el gasto hasta el límite.
La medida tampoco afecta al sector del comercio de alimentación en igual medida. Al margen de las grandes superficies, la mayor parte de pequeños establemientos de alimentación en general se han especializado en productos frescos. Son los que tienen el IVA superreducido, que se mantiene en el 4%, y afecta a la leche, pan, frutas, verduras, quesos, huevos y hortalizas, siempre que sean naturales.
En cambio, la decisión de Rajoy sí afecta a otro tipo de tiendas, como carnicerías o pescaderías. Los alimentos que no se consideran básicos (todos los no incluidos en el tipo superreducido), tendrán que tributar a partir de ahora al 10%, en lugar del 8%.
«Pueden parecer pequeñas cantidades, unos céntimos más en cada producto que se compra. Pero al final del año todo suma. Y, sobre todo, se acentúa el efecto psicológico de que los precios suben mientras los ingresos siguen bajando», comentaba ayer el propietario de uno de estos pequeños negocios.
Los proveedores y productores también temen que los grandes distribuidores «les aprieten más» en los precios para salvar la subida.