Diario de León

LA OTRA CARA DE LAS CUENCAS (II) | montaña occidental

Frente de arranque

La diversificación económica de la cuenca es incipiente y está llena de obstáculos .

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ana gaitero | laciana
León

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En una mina el frente de arranque no es un lugar cómodo. Los mineros se tienen que adaptar al angosto y siempre negro espacio del taller para sacar el carbón. Es un lugar donde se suda por dentro y por fuera, porque la humedad acecha.

El frente de arranque se antoja metáfora de la situación de la diversificación económica en la cuenca de Laciana. «Tenemos una materia prima muy buena, la naturaleza, que aún no aprovechamos. Estamos en los inicios y son unos comienzos muy duros porque en 20 años no se ha hecho casi nada», afirma Rubén Villar Rodríguez, hijo y nieto de mineros.

A sus 26 años y con dos títulos en la mochila —maestro y técnico en actividades físicas y deportivas— ha cambiado su objetivo de opositar para convertirse en funcionario por el de emprendedor. Tira de un proyecto de turismo activo y actividad física: Vivelaciana se llama su empresa, que también explora el sector de los campamentos de verano y busca clientela en Asturias, una fórmula de gran tradición en la Montaña Central Leonesa.

«Cuando estudiaba, alguna vez tuve la idea de hacer lo que estoy empezando ahora, pero no era mi prioridad», confiesa.

Su intuitivo análisis de lo que ha pasado en Laciana en los años en los que nadie se creía que el lobo iba a llegar de verdad no dista mucho de lo que dicen los expertos. «El panorama es mucho más negativo en la otra comarca que sufre de lleno las consecuencias de la crisis carbonera, la Montaña Occidental: aquí el desarrollo de actividades alternativas ha sido extraordinariamente débil, tanto en términos de inversión como de empleo», afirma Jesús Sánchez Melado.

Entre 1998 y 2004 sólo 19 proyectos empresariales fueron acometidos en esta comarca de los 230 vinculados a los planes de reconversión del carbón con una inversión global de 8,8 millones de euros y unas ayudas por importe de 2,2 millones.

El peso que la minería ha mantenido en la economía local en este tiempo se considera una de las razones principales del «escaso éxito de las medidas reactivadoras» en la cuenca. «El motor de la economía sigue siendo el carbón, pero hay que dar un giro y apostar también por temas medioambientales y de turismo rural, aunque es difícil», admite Miguel Ángel Álvarez Maestro, concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Villablino.

Otra razón de peso del escaso éxito de la reindustrialización de Laciana, a la que también apunta la alcaldesa, la socialista Ana Luisa Durán, es su ubicación periférica y las deficientes comunicaciones. La falta de «cultura empresarial» también ha sido un lastre para la comarca, concede la edil.

El Ayuntamiento de Villablino puso en marcha un vivero de empresas en el polígono industrial de Villager de Laciana. Se alquilan naves de entre 100 y 200 metros cuadrados y están ocupadas ocho. Las parcelas del polígono industrial, en cambio, están casi todas sin ocupar.

La fábrica Dosiper, montada por personas que retornaron a Laciana, es la única empresa nueva que se ha instalado en sus terrenos. «Hay muchas parcelas libres pero el Ayuntamiento ya no dispone de ellas», asegura la alcaldesa de Villablino. Se canjearon por deudas en la época de alcalde de Guillermo Murias.

Otro obstáculo, al que ya casi nadie alude es que se ha confiado en proyectos que a la postre han fracasado, el parador que tantas disputas políticas ha acarreado y para cuya construcción se llegaron a derribar unas antiguas escuelas.

Turismo gallego

La oficina de desarrollo local del Ayuntamiento de Villablino y el grupo de acción local Cuatro Valles asesoran a las personas que emprenden proyectos empresariales. «Lo más rentable de todo lo que se ha hecho es la estación de esquí», asegura Durán. Es una de las pocas infraestructuras que se han mejorado o creado con los fondos Miner.

La estación está a dos horas y media de La Coruña. Se estima que 175.000 gallegos acuden a la estación de esquí cada invierno, salvo que no nieve. «El invierno de 2012 no ha sido una temporada muy boyante», admite Abel Díaz González, con un negocio de restaurcaión en Sosas de Laciana.

Aparte de los 6,6 millones de euros invertidos en la estación de Leitariegos y 1,5 millones de euros en el el centro temático del Urogallo, de Caboalles de Arriba, tampoco se ha hecho mucho más.

En torno a la estación de esquí han surgido varias iniciativas de alojamiento turístico y restauración, pero es un recurso estacional, así que estas pequeñas empresas miran con optimismo proyectos turísticos, de dentro o de fuera de la comarca.

Las rutas a caballo, a pie o en bicicleta y todas las actividades relacionadas con el oso pardo son una pequeña mina sin apenas explotar en Laciana, Babia y Palacios del Sil. Los tres municipios de la cuenca han pasado de una población de casi 20.000 habitantes en el año 1986, cuando se inicia la reconversión, a poco más de 12.000. Y Villablino está al borde de los 10.000 habitantes, después de haber llegado a más de 15.000.

Los Miner emigran

«Habría que animar a la gente...», dice la alcaldesa tras reconocer que la provincia de León, y más en concreto Laciana, apenas han sacado partido de las ayudas a proyectos empresariales del plan del Carbón.

En el 2011 sólo la fábrica de embutidos Ezequiel, con una inversión de 2,1 millones de euros, Compex Pizarras, de Oencia, con una inversión de 648.000 euros, y la bodega Álvarez de Toledo, cuyo proyecto asciende a 1,1 figuran entre los proyectos empresariales con ayudas aprobadas y en un porcentaje muy pequeño. La primera recibe 130.000 euros (6%) y la segunda 40.000 (4%). Se presentaron 16 proyectos, ninguno de Laciana.

Es llamativa, en cambio, la alta presencia de iniciativas de Castilla-La Mancha y en concreto de Puertollano, donde el peso de la minería es ínfimo, como también de Asturias, donde aún es importante la actividad extractiva y una treintena de proyectos recibieron ayudas por importe de 1,2 millones de euros para inversiones cercanas a los 12 millones de euros en total.

La Orquesta Filarmónica de La Mancha recibe una ayuda de 39.000 euros (el 30% de la inversión) y un porcentaje idéntico una funeraria y una empresa de actividades deportivas de Córdoba, entre otros proyectos cuyas aprobados en 2011.

«Sólo el 48% de la inversión, el 41% de las subvenciones y el 34% del empleo generado han tenido como escenario las cinco cuencas carboneras leonesas», concluye Melado. La cuarta parte de los fondos dedicados al programa de proyectos empresariales fue a parar a Ponferrada en el período 1998 a 2004.

Competencia desleal

En Laciana no sólo no ha habido éxito con nuevos proyectos, sino que se ha producido un fenómeno indeseado. «Sufrimos competencia desleal por parte de algunos prejubilados que realizan obras a precios con los que no podemos competir», denuncia Luis Barrero Fernández, constructor y presidente de la recién creada Asociación de Empresarios Lacianiegos.

Hasta ahora aglutina a una treintena de industriales, que quieren trasladar este problema a las alcaldesas de la zona (Villablino y Cabrillanes) y también al alcalde de San Emiliano. «Esperamos que nos apoyen, al igual que el subdelegado del Gobierno, con quien también queremos hablar», agrega. «Si están prejubilados y hacen trabajos bajo cuerda están cerrando el paso a jóvenes que podrían tener un trabajo», reflexiona otro empresario de Villablino.

Otro problema añadido que trata de resolver la nueva asociación es la falta de infraestructuras para arrojar escombros. «Somos Reserva de la Biosfera y no podemos tirarlos en cualquier sitio, pero tampoco se ha habilitado un vertedero pese a todos los agujeros que ha dejado Victorino Alonso en el Feixolín o La Mora», puntualiza Luis Barrero.

Se ven obligados a transportarlos a Ponferrada, con el consiguiente encarecimiento de los costes, lamenta el constructor. Laciana fue declarada Reserva de la Biosfera en el año 2003. La población ha visto pocos resultados y «no sabemos qué camino va a seguir», afirma Miguel Ángel Álvarez Maestro.

Reserva de decepción

El convenio con la Ciuden para que gerenciara la Fundación Reserva de la Biosfera de Laciana «está en el aire» debido al cambio en la dirección del centro estatal. La Reserva de la Biosfera sí ha contribuido a conocer mejor el mejor el patrimonio geológico y se han señalizado algunas rutas.

Pero la precaria situación económica del Ayuntamiento de Villablino ha obligado a renunciar a algunas actuaciones de la Fundación Biodiversidad en la comarca, apunta el concejal de Medio Ambiente. «Si dieran menos dinero, pero con financiación al 100% podríamos hacer algo, pero exigen que los ayuntamientos pongamos una parte y estamos como estamos», dice resignado el concejal.

Particularmente el municipio de Villablino, que lleva en crisis desde antes de la crisis. Tampoco se ha sacado partido al patrimonio minero musealizable, en manos del grupo Victorino Alonso. Hace tres años el emblemático pozo La María, de Caboalles de Abajo, estuvo en la lista de ideas de la alcaldesa para un inédito museo-hotel, vinculado a la Ciuden y al Museo Nacional de la Energía.

Ana Luisa Durán expresa ahora más entusiasmo por explotar turísticamente el Feixolín como ejemplo único para visualizar el período carbonífero. La polémica explotación a cielo abierto ha dejado al descubierto una pared de 100 metros de altura que «muestra una intrusión de pórfidos muy singular y de gran valor patrimonial», señalan Santos González y Esperanza Fernández Martínez en una publicación de la Sociedad Española de Geología.

«Los graves daños ambientales causados no deben hacer despreciar las posibilidades de aprovechamiento turístico y científico que brinda la existencia de este gran corte en el terreno», defienden desde la Fundación Laciana Reserva de la Biosfera y la Universidad de León.

Asignaturas pendientes

Convertir esta pared en un aula geológica es un proyecto que apoya la empresa de Victorino Alonso Coto Minero Cantábrico. Se quiere hacer un aula-museo en Robles de Laciana, aunque inicialmente se había hablado de Orallo. Todo está en el aire. De momento, se han hecho restauraciones como la antigua lechería de Mantequerías Rubio en Sosas de Laciana, un pueblo donde la junta vecinal ha señalizado algunas rutas.

Otra asignatura pendiente es sacar partida al atractivo que tiene el oso. Es la zona con más población osera y no tiene ningún «gancho» turístico, como en Somiedo, en Palencia o en Santander, donde la Fundación Oso Pardo, en colaboración con instituciones locales y autonómicas, ha abierto tres casas del oso.

En Laciana se repite una frase como un eco, casi un mantra: «Este valle ha sido el gran olvidado». Pero hay personas que prefieren no pararse a oírlo y siguen adelante con sus pequeños proyectos. Muchas son mujeres, algunas lanzadas al mundo laboral tras prejubilarse sus maridos, y otras son jóvenes, chicas y chicos que creen que «puede tardar más en arrancar, pero Laciana tiene posibilidades», como afirma Rubén Villar Rodríguez. No cambia el valle por nada.

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