Mas reta a Rajoy a «probar» a autorizar un referendo catalán
Defiende que Cataluña necesita un . Estado sin pronunciar la «independencia».

El presidente de la Generalitat, Artur Mas.
No pronunció la palabra independencia ni una sola vez, pero Artur Mas reiteró ayer en Madrid que Cataluña «necesita» un Estado, e incluso apuntó que quizá haya llegado el momento de que el Gobierno de España autorice una consulta popular para determinar si los catalanes se sienten o no mayoritariamente una nación.
El suyo fue un equilibrio difícil. Era su primera visita a la capital española desde la manifestación multitudinaria de la Diada y venía con una intención clara: convencer por un lado a los empresarios españoles y al sector público de que en este momento conviene invertir en su tierra y, por otro, erigirse en portavoz de quienes el pasado martes se echaron a las calles a reivindicar la secesión.
Con un discurso deliberadamente ambiguo y muy medido, el presidente de la Generalitat se presentó ante un muy nutrido grupo de empresarios y medios de comunicación internacionales congregados por el Forum Europa como el abanderado de una propuesta sensata.
Abrió el fuego con el asunto económico. Aseguró que España tiene «activos y capacidad» suficientes como para volver a la senda del crecimiento y la generación de riqueza; alegó que en el corto plazo quien de verdad puede ayudar a ese objetivo es el sector exterior; y concluyó que Cataluña es la comunidad mejor situada para aprovechar esa palanca. «Visto desde una óptica empresarial ¿quién que dispusiera de un motor así no lo aprovecharía a fondo?», adujo.
El Gobierno, ausente
Ni un solo miembro del Gobierno estaba allí para escuchar sus argumentos. Su equipo sabía ya en la víspera que no habría ministros entre los asistentes, pero esperaba al menos la presencia del secretario de Estado de Administraciones Públicas, Antonio Beteta. Finalmente, tampoco él acudió. La figura estatal de mayor rango fue la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes. Una muestra clara de que aunque Mariano Rajoy haya optado por dar oficialmente al desafío catalán un rango menor, la actitud del presidente de la Generalitat, al que se acusa de haber calentado irresponsablemente el ambiente para presionar a favor de su ‘pacto fiscal’, ha sentado mal en la Moncloa.
Ese pacto, que consiste en realidad en la salida de Cataluña del régimen común de financiación de las comunidades y la creación de una Hacienda propia al estilo del concierto vasco, centró la segunda parte del discurso de Mas. El próximo jueves se reunirá con el presidente del Gobierno para discutirlo y cumplir, dijo, el «mandato del ‘Parlament’». Es un mandato fabricado ‘ex profeso’ porque fue el eje de su campaña electoral en 2009, pero él mismo admitió que su apuesta se ha visto superada por los acontecimientos.