Íñigo Urkullu
El reconquistador de Ajuria Enea
Tiene cara de no haber roto un plato en su vida, de seminarista convencido. Hay quien dice que parece el yerno ideal. El líder del PNV, Íñigo Urkullu, es, según la fotografía que hacen los que presumen de conocerle, un hombre serio, meticuloso, tímido y poco amigo de las estridencias. Un soso, según los menos amigos, aunque admiten que en la distancia corta mejora y es un tipo afable. Un estilo personal que también es la impronta política del que ha reconquistado el Gobierno de Vitoria para el nacionalismo.
Poco a poco y sin ruido, pacificó un PNV fracturado tras la etapa de Juan José Ibarretxe con su quimera soberanista, y aturdido por su desalojo del Gobierno vasco. Fue elegido líder del partido en diciembre del 2007.
Urkullu, de 51 años, casado y con tres hijos, es un caso atípico en el liderazgo del PNV. Se afilió en 1977 con 16 años y va a llegar a Ajuria Enea con un discurso que es una incógnita en el fondo.