Diario de León

investigación. Cuentas pendientes de un ex alcalde

El doble amor de Pedro Madrigal

Una pasión desmedida por la caza y su doble actividad como empresario ganadero y veterinario público minan la vida política y personal del ex alcalde de San Emiliano, que debe abordar ahora una montaña de juicios y expedientes abiertos.

El cobertizo de la polémica. La Junta le denegó una subvención cuando sospechó que la obra ya estaba realizada.

El cobertizo de la polémica. La Junta le denegó una subvención cuando sospechó que la obra ya estaba realizada.

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marco romero | san emiliano
León

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Tiene 53 años y ha vivido 20 de ellos como alcalde supremo de San Emiliano, un territorio ahora dividido entre sus firmes y entusiastas defensores y los radicamente opuestos. Barrió en unas elecciones y le han perseguido sospechas en otras; constantemente rodeado de polémica durante y después de su gestión política, no es difícil encontrarse con él en un juzgado, sobre todo en los últimos tiempos. En pocas palabras —suyas además—, a Pedro Madrigal, originario de Murias de Paredes, censado en Somiedo, residente en San Emiliano y veterinario en Villablino, le «sobran enemigos».

Ahora se enfrenta a una montaña de asuntos judiciales y expedientes sancionadores que abarcan desde sus luchas de poder en una asociación equina, la caza ilegal de un rebeco que le atribuye la Guardia Civil o la solicitud de una subvención para una actividad ganadera a la misma administración que le paga el sueldo de veterinario, dos actividades de dudosa compatibilidad hasta que no lo aclaren los instructores.

Su otro frente es el político. El Partido Popular no le quiere. Y él tampoco quiere al Partido Popular. Pero se aferrará al cargo de presidente comarcal de esta formación política en la montaña occidental leonesa porque, asevera, no cobra ni un solo euro por ello. Todo, pese a que Génova ya ha contestado la petición del PP provincial para suspenderle cautelarmente de militancia. El motivo manifiesto es la infracción «suficientemente grave» que habría cometido durante una cacería, pero lo cierto es que en el partido ya se ha perdido la confianza en aquel hombre cuyos votos llegaron a ser clave incluso para formar las Cortes autonómicas.

Después están los 20 años de sus mandatos, que terminaron con la victoria del PSOE en el año 2011. Desde entonces, la guerra en este municipio es continua. Los datos que el actual equipo de gobierno va estudiando y poniendo al día destapan gastos tan infrecuentes en un pequeño ayuntamiento como minutas de 60.000 euros en abogados y obras entregadas que han tenido que ser replanteadas, por ejemplo, para llevar el suministro de agua al centro de salud.

No se ha enriquecido durante sus años como alcalde, pero lleva una vida acomodada gracias a su habilidad para ganar dinero, mucho, como veterinario y con la venta de caballos. Esto último lo cuenta él mismo durante una entrevista mantenida para este reportaje en el Hospital Valle de Laciana, donde ahora trabaja como funcionario de la Consejería de Sanidad tras solicitar su traslado de la Consejería de Agricultura, un cambio que, aunque parece intrascendente, evita la incompatibilidad para presidir la organización equina del hispano bretón. Es su segunda marcha atrás para conseguir sus fines; la primera ocurría en el 2010 y le llevó a abandonar la titularidad de su empresa ganadera tras una larga etapa como administrador solidario junto a su esposa, algo que no pasó desapercibido en la Administración para la que trabaja como veterinario, que todavía mantiene abierta una investigación interna.

Pero él no le teme a nada. Sostiene que todos los procedimientos y expedientes iniciados contra él quedarán en nada —«tener una afición desmedida por la caza y ser sancionado es como el que conduce a menudo y tiene una multa de tráfico», entiende— y que la proyección mediática que ha despertado su figura está motivada por haberse enfrentado con este periódico en los juzgados hace ocho años. Lo cierto es que la polémica persigue años después a este omañés con residencia en Babia.

El rebeco más caro

La noche que volvía del monte en su todoterreno y le interceptó la Guardia Civil, otra vez

Todo lo que se diga contrario al siguiente relato «es mentira», en palabras del cazador Pedro Madrigal. En un día de cacería en su coto privado, bajando ya a casa, agentes de la Guardia Civil paran el vehículo de Madrigal y no encuentran nada anormal. Ese mismo día, a un kilómetro, habían localizado un rebeco abatido y sin precinto. Todo lo demás es, según él, literatura. Pero la clave la tiene el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil, que le ha denunciado por una supuesta infracción de la normativa sobre caza, que puede derivar en el pago de los daños causados y en la retirada de la licencia de armas por un periodo de entre dos y cinco años. No sería la primera vez que le ocurre algo así. En el año 2003, el entonces alcalde era denunciado también por los agentes del Seprona y después condenado por practicar la caza de noche, utilizando un foco y un arma del calibre 22 cargada con cinco cartuchos. Hay en todo esto un hecho singular. Retomando la declaración que Pedro Madrigal hizo en aquellos años y el discurso que mantiene respecto a la actual denuncia, se puede comprobar que apenas hay cambios. Entonces y hoy sostiene que hay motivaciones políticas detrás de las denuncias y que cuando fue interceptado por la Guardia Civil no tenía piezas, por lo que la acción de cazar no estaría constatada. Su afición por esta práctica le está dando un doble amor.

Mientras el Partido Popular ha decidido alejarle de sus filas tras conocerse la nueva denuncia por supuesto furtivismo, él ostenta con orgullo el puesto 91 del ránking nacional de trofeos de rebeco macho. Cazó aquella pieza en Somiedo en el año 2010 y sigue pensando que fue infrapuntuada. Hoy por hoy, muestra sin reparos la licencia de caza número 05562060 expedida por la Junta el pasado 22 de junio.

Tal es su vicio por la caza mayor —dispone de coto particular— que, aun siendo alcalde de San Emiliano durante cinco mandatos, perdió su propio voto al estar empadronado en una población de Somiedo sólo por el hecho de poder cazar en sus cotos. La legislación actual no obliga a que un alcalde se empadrone en el municipio que gobierna —sólo debe estarlo en algún lugar de España—, pero este gesto de Madrigal siempre ha sido considerado por sus vecinos como un desaire, una desfachatez.

Caballos de la discordia

La lucha de poder por una asociación equina y el cuestionado negocio ganadero de un veterinario

Pedro Madrigal fue hasta enero del 2010 administrador solidario de la sociedad Yeguada Madrigal, una empresa de actividad ganadera equina cuya administradora única es desde entonces su esposa, María Isabel García Berciano. En esa fecha, el Boletín Oficial del Registro Mercantil publicaba el cese de Madrigal, un dato que no ha pasado desapercibido en la Administración para la que trabaja como veterinario, sobre todo por el hecho de haber compatibilizado ambas actividades durante años. Eso le puede traer un nuevo quebradero de cabeza.

En el año 2009, como titular y representante legal de la sociedad limitada orientada a la explotación de ganado caballar, Pedro Madrigal solicitó una subvención a la Consejería de Agricultura —su propio departamento— para levantar un cobertizo que, según la denuncia del PSOE, ya estaba construido anteriormente. En cuando se levantaron las mínimas sospechas, la Junta evitó que la subvención se concediese pese a su publicación en el Bocyl y a que había pasado las inspecciones previas del Servicio de Agricultura de la Delegación Territorial de la Junta en León. Por resumirlo de algún modo, es como si el solicitante de la subvención firmase un mismo documento también en calidad de veterinario de la Junta y de responsable de Sanidad Ganadera en la zona.

Esta maniobra ha tenido consecuencias. Por un lado, la fiscalía de León abrió diligencias para investigar si hay derivaciones penales en la actuación de Madrigal. Por otro, la Secretaría General de la Consejería de Sanidad «sigue estudiando» el caso, según fuentes consultadas. La propuesta de expediente sancionador enviada desde León pide dos meses de suspensión de empleo y sueldo por incompatilidad entre los negocios ganaderos de Madrigal, de los que ahora se ha desvinculado, y su trabajo como veterinario de la Junta. La resolución está tardando más de lo esperado. El cambio de servicio de Agricultura a Sanidad solicitado por el veterinario en noviembre del pasado año ha obligado a trasladar el expediente de los despachos de una consejería a otra. Aunque sigue en estudio, en Sanidad garantizan que el expediente no duerme «en un cajón». Por su parte, el interesado, lejos de amilanarse, se pregunta cuántos de los veterinarios de la Junta tienen actividades ganaderas y, como él, no han solicitado la compatibilidad.

Lío municipal

Sus sucesores denuncian despilfarro y gastos excesivos

Si ya suscita controversia en lo particular, en lo político ha llegado a niveles extremos. En sus veinte años como alcalde su enemigo público número uno ha sido el PSOE. La comarca es un territorio de voto socialista, pero en las elecciones locales, con polémicas de censos irregulares incluidas, la victoria ha sido para el veterinario en cinco ocasiones consecutivas. Eso le dio un poder en su partido que, en su opinión, ha provocado eternas envidias entre los dirigentes socialistas de la montaña. Por unos u otros motivos, Madrigal generó en este periodo político una importante carga judicial. Tal es así que un pequeño municipio como San Emiliano pagaba en abogados entre 6.000 y 9.000 euros cada año. La minuta más cuantiosa en este ámbito corresponde a los honorarios del letrado Juan Carlos Álvarez González —Madrigal admite que además es abogado personal para ciertos asuntos—, quien ha facturado 63.108,58 euros por un contencioso iniciado en su día por la empresa Pamsa. Esta promotora denunció al Ayuntamiento de San Emiliano por denegar la licencia municipal para construir una central eléctrica en Pinos. La cuantía fijada por el Juzgado para esta operación fue de 1,4 millones de euros, por lo que la minuta está calculada conforme al mínimo establecido por el Consejo de Abogados de Castilla y León, según han confirmado fuentes del sector. Sin embargo, apuntan a que se trata de un gasto poco frecuente en municipios de este tamaño. A este respecto, a los actuales gestores municipales les sorprende que no exista en el consistorio ni un sólo documento que certifique que este contrato tuvo las garantías de publicidad que, por lo general, debe tener toda adjudicación pública que supere los 12.020,24 euros, dado que ya no se trata de contratos menores. El ex alcalde asegura que la cuantía es la justa y que la intervención del letrado fue necesariara para paralizar un proyecto negativo para la zona. Por el momento, el alcalde, Basilio Barriada, ha contratado otro abogado y ha recurrido la cuantía ante el juzgado de instrucción número 2 de León. «En el año y medio que llevo de alcalde, el Ayuntamiento de San Emiliano se ha gastado 800 euros en abogados», manifestó. A las facturas de los abogados, se suman ahora las del resto de servicios municipales, en riguroso estudio. Los primeros resultados empiezan a arrojar datos sorprendentes.

Política

Su partido le desahucia, el PSOE se encara y él no descarta más Madrigal

En el PP de León ya no se cuenta con Pedro Madrigal. En la dirección nacional tampoco confían en él tras la segunda denuncia de la Guardia Civil por supuesto furtivismo que ha concluido con una suspensión cautelar de militancia. Pero su némesis no está en casa, sino en la de enfrente. El PSOE, ya con las riendas del gobierno local, mantiene una batalla judicial contra Madrigal que abarca desde la investigación por presunta defraudación en el caso de la subvención solicitada hasta la lucha de poder encarnizada en los ámbitos más minúsculos. De otra parte, la división también ha llegado con Pedro Madrigal a los criadores de caballo Hispano Bretón. Con tres ejemplares de esta raza, el veterinario se ha empeñado en presidir una asociación nacional que también pretende un importante grupo de ganaderos de la zona. Lo que parece una simplicidad se ha convertido en una costosa maraña judicial que, además, ha enrarecido el ambiente en el municipio. Ya se ha producido una cascada de denuncias en los Juzgados de Villablino, a las que ahora se suman las del propio Madrigal por atentados contra sus propiedades y ganaderías. De la pasión por la caza al goce de la política, el doble amor de Pedro Madrigal sigue en Babia. No descarta reconquistar la alcaldía. «Me presento a las siguientes elecciones: dos concejales para mí, dos para el PP y tres el PSOE; ahí lo tienes, otra vez alcalde», divaga.

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