No hay planes para la abdicación
La Casa Real desmiente que piense en ceder el trono a su hijo. El Gobierno ensalza el . papel de don Juan Carlos y los partidos le respaldan la víspera de que declare su . yerno.

El rey entra en la sala de audiencias del Palacio Real.
Al final, la Casa Real tuvo que salir a desmentirlo. El Rey no tiene intención de abdicar y ni tan si quiera ha sopesado esta posibilidad. La Zarzuela quiso de esta forma salir al paso de las informaciones que apuntan a la puesta en marcha de un plan que desembocaría en la cesión del trono por parte de don Juan Carlos al príncipe Felipe.
El jefe del Estado y la Casa del Rey, el órgano que le sirve de apoyo en el desempeño de sus funciones constitucionales, no barajan más plan que el de «seguir trabajando» como hasta ahora y seguir «cumpliendo los compromisos». El hecho de que el próximo 3 de marzo Don Juan Carlos vuelva a pasar por quirófano para arreglarse la columna —será su séptima intervención quirúrgica en casi tres años— «no le incapacita» para seguir desempeñando sus funciones al frente de la jefatura del Estado, quiso dejar claro el portavoz.
Hasta el día de la intervención, el Rey mantendrá su actividad de trabajo en Zarzuela y los despachos semanales con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.
En nombre del Gobierno, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría se remitió sin entrar en detalles al mensaje de continuidad emitido por Zarzuela. Sí quiso, en cambio, destacar la labor del Monarca en su papel de garante de la estabilidad política.
«Ha realizado una tarea que, al margen de avatares de la vida, está siendo muy esforzada», destacó la número dos del Gobierno.
Un momento crítico
Estos «avatares de la vida» a los que hizo mención la vicepresidenta se encuentran muy presentes en un momento especialmente delicado para la Corona. El principal de ellos se centra en la imputación que pesa sobre Iñaki Urdangarin y que está salpicando de lleno a la institución a través de los correos electrónicos que, a cuentagotas, filtra el exsocio del marido de la infanta Cristina, Diego Torres. La última remesa de mensajes, entregada al juez el pasado domingo, vincula a Corinna zu Sayn-Wittgenstein, amiga del Rey, con la actividad profesional del duque de Palma.
Las acusaciones sobre Urdangarin han saltado también a la esfera internacional y ayer el New York Times reflejó en su portada la situación del duque de Palma bajo el título ‘Un escándalo real en España’.
A la investigación judicial del caso Nóos se suman los problemas de salud del Monarca. A sus 75 años, deberá pasar una vez más por quirófano el 3 de marzo, ahora a causa de una hernia discal que le provoca intensos dolores de espalda. Don Juan Carlos ha mantenido una agenda reducida desde su tercera operación de cadera, el pasado noviembre, y ahora volverá a precisar de un periodo de baja en el transcurso del cual será sustituido en sus labores protocolarias por el Príncipe de Asturias.
La abdicación de la reina Beatriz de Holanda o la renuncia de Benedicto XVI también han dado alas a las elucubraciones acerca de una posible jubilación del Rey.
«Son líos de familia»
En este contexto han surgido voces que han solicitado de forma más o menos directa la necesidad de que el Monarca dé paso a su hijo tras 37 años de reinado. Una de las últimas ha sido la del primer secretario del PSC, Pere Navarro, quien el miércoles solicitó de forma pública a don Juan Carlos que ceda el testigo al Príncipe para que este «lidere una segunda transición». Un día después, el portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, instó a la Corona a «reinventarse», ya que, esgrimió, después de sus múltiples escándalos ya no basta con pedir perdón. IU también se refirió ayer a los rumores desmentidos por la Zarzuela. «Son líos de familia», ironizó el diputado José Luis Centella.
Frente a los reproches, la Casa Real ha encontrado el apoyo de los dos principales partidos. Tanto PP como PSOE han cerrado filas en torno a don Juan Carlos. El secretario general socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, se desmarcó de las declaraciones de Navarro y mostró su confianza en que el «Rey ha mostrado suficiente responsabilidad en sus largos años de reinado como para confiar en que lo que más le preocupa es el interés de España». El secretario de Relaciones Institucionales y Política Autonómica socialista, Antonio Hernando, fue más directo en su respuesta a Navarro: «A uno le es muy difícil sacar la pata públicamente cuando la ha metido».