«Em-palmado, em-bargado, en-carcelado»

Pancartas alusivas al rey, ristra de chorizos de un balcón a otro y gritos para que se impute a la infanta Cristina.
Al final hubo el doble de policías que de manifestantes. La multitudinaria respuesta que el Ministerio del Interior temía a la docena de convocatorias para concentrarse en las inmediaciones de los juzgados se quedó en un centenar de personas. Eso sí, muy ruidosas y combativas, aunque cuando el desapacible tiempo arreció se marcharon a casa, antes incluso de que el duque abandonara el tribunal.
La respuesta en la calle al nuevo viaje de Urdangarin a la isla vino de los independentistas, republicanos y de un puñado de indignados, que sólo pusieron en problemas a los más de 200 agentes que le vigilaban cuando durante unos minutos lograron cortar el tráfico de la Avenida Alemania, una de las arterias de la ciudad.
La protesta fue más colorida que reivindicativa, empezando por las ristras de chorizos (de pega) que lucían algunos balcones cercanos Y el eje de buena parte de las pancartas y de las consignas fue el cachondeo a cuenta de la firma que Urdangarin incorporó a uno de los correos remitidos a la García Revenga (el duque-em-palma-do). «Tu pasado, em-palmado. Tu presente, em-bargado. Tu futuro, en-carcelado», se podía leer en uno de los carteles que presidió la concentración. «El duc no em-Palma», («el duque no en-Palma», rezaba otra de las leyendas, situada entre un elefante con la bandera de la república, y rodeada de senyeras esteladas independentistas.
Los manifestantes también pidieron a gritos la imputación de la infanta «No estamos todos, falta Cristina», corearon de manera insistente.