Un imputado ‘gallito’ cuando el juez le dijo que cobraba por no hacer nada
De nuevo, Urdangarín tiró balones fuera y siempre a la misma portería, la de Diego Torres, en lo referido a las múltiples irregularidades del Instituto Nóos, o a las de sus asesores financieros (familia de su ex socio) en el supuesto fraude fiscal.
Negó de forma tajante tener una cuenta en Suiza o en cualquier otro país extranjero o haberse valido de testaferros para abrir esos depósitos a pesar de que la investigación ya tiene acreditado, con una sólida base documental, que el ex deportista ocultó supuestamente en una cuenta de Credit Suisse en Lausanne los 375.000 euros que el directivo de Aguas de Valencia, Eugenio Calabuig, le entregó en varios pagos como remuneración por supuestos trabajos de asesoría.
En su vida lo oyó
Según el imputado, en su vida había oído hablar de ninguna de las empresas e intermediarios presuntamente usados en esa operación en Suiza como jamás tampoco había oído mencionar que la firma De Goes, la mercantil usada por la institución que sucedió a Nóos (Fundación Deporte Cultura e Integración Social) para enviar dinero a Belice, fuera una pantalla y que tuviera ramificaciones en el extranjero.
Sobre el fraude a Hacienda, una de las últimas imputaciones que le hace Anticorrupción, no fue tan tajante, aunque siempre culpó a la familia Tejeiro, cuñados de Torres y sus asesores. Admitió que pudo haber cometido alguna irregularidad, pero que, si así ocurrió, fue por los malos consejos de la familia política del otrora su mejor amigo. Según la Agencia Tributaria, el duque al menos cometió tres delitos fiscales diferentes en 2007 y 2008, solo o en compañía del matrimonio Torres-Tejeiro, por importe de 470.979 euros.
Gratis y por pasión
Y poco más. Muchos más «no recuerdo», muchos más balones fuera y... un enfado del duque. Según diversas fuentes, Urdangarin llegó a ponerse ‘gallito’ cuando el fiscal le acusó de haberse embolsado los 120.000 euros de Madrid 2016 por no hacer nada. El imputado aseguró que ese dinero se destinó a editar un libro y que el hacer ‘lobby’ por España —en este caso por la candidatura olímpica de Madrid— lo hacía gratis, por pasión y no a cambio de dinero. A muchos en la sala, esa explicación —como otras muchas respuestas y muchos de sus silencios y negativas a responder— no les convenció en absoluto.