Urdangarín intenta poner a salvo al rey

El duque de Palma evita las preguntas escabrosas para la Casa Real . Exculpa a don Juan Carlos y a la infanta Cristina . Se niega a contestar a las acusaciones . Su abogado pide que se anulen los correos de Torres . El juez quiere el libro de entradas de la Zarzuela para ver si el duque se reunió con Barberá.

Iñaki Urdangarín baja la cuesta de los juzgados de Palma.

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Melchor Sáiz-Pardo | palma
León

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Iñaki Urdangarín llegó a Palma con un objetivo claro: intentar neutralizar los famosos correos de Diego Torres que apuntan a las supuestas gestiones de la Casa Real —y a veces del propio don Juan Carlos— en favor del duque y de sus turbios negocios. El marido de la infanta Cristina desvinculó de todo al jefe del Estado, pero no quiso someterse a las preguntas de las acusaciones más beligerantes al tiempo que también se negó a responder a las cuestiones más espinosas para Zarzuela, contenidas en los polémicos correos electrónicos que señalan directamente a la más alta jefatura del Estado.

Las cuatro horas de interrogatorios comenzaron con una operación muy medida. Urdangarín, antes de contestar a nadie, leyó una breve pero contundente manifestación. «Quiero declarar que, como consecuencia de la entrega y difusión de determinados correos y documentación presuntamente relacionados con este procedimiento, se ha producido en las últimas semanas un desplazamiento del foco de esta instrucción, de los hechos propiamente dichos, hacia un proceso público al pretendido papel de la Casa Real en los mismos», leyó remarcando sus palabras. «A este respecto, declaro que la Casa de Su Majestad el Rey no opinó, asesoró, autorizó o avaló las actividades que yo desarrollaba en el Instituto Noós», apostilló.

Discurso filtrado

Las palabras textuales del duque fueron repicadas punto por punto por la agencia Efe casi al mismo tiempo que las pronunciaba el imputado, cuando era técnicamente imposible (por los inhibidores) que nadie en el interior de la sala pudiera haber filtrado a la prensa en tiempo real mensaje alguno. Y menos en su perfecta textualidad. El golpe de efecto de paternidad desconocida (la Casa Real negó haber filtrado el discurso de Urdangarin a la agencia estatal) tuvo su efecto. Pero por poco tiempo.

El abogado del imputado, Mario Pascual Vives, acto seguido anunció que iba a impugnar los correos que han convulsionado a la Zarzuela y que, por tanto, su cliente no iba, siquiera, a intentar rebatir los documentos. Precisamente son esos emails los que apuntan a las gestiones en favor de los negocios de Urdangarin de don Juan Carlos, de Cristina de Borbón, del secretario de las infantas, Carlos García Revenga, del propio asesor del monarca, José Manuel Romero, conde de Fontao, o de la amiga del Rey Corinna zu Sayn-Wittgenstein. Y a mayores, Pascual Vives también avisó de que Urdangarín sólo iba a responder al juez, al fiscal, a la abogacía del Estado y a su propio letrado, por lo que tampoco se iba a someter al interrogatorio de las acusaciones, entre ellas Manos Limpias, más beligerantes con el papel de la monarquía en el caso Nóos.

El magistrado, José Castro, advirtió a Urdangarín de que, por el momento, los correos que implican a Zarzuela siguen siendo parte del sumario mientras no resuelva la impugnación, pero el imputado, guiado una y otra vez por su abogado, evitó responder sobre el papel de la Casa Real en todo este embrollo, excepto una vez. Negó que él y Torres, tal y como asegura este último, se reuniesen en el Palacio de la Zarzuela con Rita Barberá y Francisco Camps para presentarles el que sería su gran ‘pelotazo’ con las administraciones públicas, los Valencia Summits.

Comprobar quién estuvo

El juez y el fiscal ya estudian reclamar a los servicios de seguridad de la residencia real el libro de entradas para ver quién miente en este asunto. Urdangarín, sobre el tema de la Casa Real, después de eso solo abrió la boca para insistir en que su mujer, a pesar de figurar en los órganos directivos de Nóos, jamás tomó una decisión, y para decir que García Revenga tenía un papel figurativo en ese instituto a pesar de que era el tesorero de la «organización sin ánimo de lucro», acusada de desviar a los bolsillo del duque y de Diego Torres más de seis millones de euros de las arcas públicas. Cuando le preguntaron por qué llegó a pasarle el número de su cuenta a la princesa Corinna cuando negociaba su incorporación a la fundación Laureus, así como por sus familiaridades con la amiga del Rey, invocó la falta de memoria.

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Sentadas las bases de que Urdangarín quería desvincular a la Casa Real, pero sin dar explicaciones, el resto fue un revival auténtico de su declaración de hace un año: negarlo todo, absolutamente todo, a pesar de que en los últimos meses las pruebas en su contra se acumulan, ya sean en forma de correos, de declaraciones de testigos o de informes policiales o de Hacienda.