Diario de León

Enfermos itinerantes

Los pacientes leoneses obligados a salir fuera de la provincia para recibir tratamiento generan más de 6.000 desplazamientos cada año, de los que sólo 645 son primeras consultas; la escasez de recursos de muchas familias convierte estas estancias hospitalarias en un infierno para los acompañantes.

La magnitud de las derivaciones hospitalarias no está en las 600 nuevas consultas que surgen anualmente en León, sino en los miles de leoneses que son sometidos cada año a intervenciones quirúrgicas o siguen tratamientos asistenciales prolongados en hospitales más o menos cercanos. El PSOE recoge firmas en Castilla y León para evitar el ‘copago’ del transporte asistencial.

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marco romero | león
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León no tiene autosuficiencia sanitaria. Un total de 645 pacientes se vieron obligados el año pasado a recibir tratamientos en otros hospitales de Castilla y León, principalmente en Salamanca y Valladolid, donde se cuenta con centros de referencia en una amplia variedad de especialidades que no tiene León. En esencia, según los datos facilitados por la Consejería de Sanidad, se trata de diferentes servicios de cirugía infantil y plástica y tratamientos genéticos. Pero la magnitud de esta significativa carencia, que principalmente afecta a las intervenciones y tratamientos de niños y niñas, es mucho mayor de la que refleja esta estadística, puesto que solo contempla los pacientes que han acudido a su primera consulta.

Por lo tanto, para conocer la realidad de las derivaciones hospitalarias hay que mencionar la estadística que recoge los expedientes tramitados por leoneses para recibir una subvención por traslados y estancias sanitarias en otras ciudades. Esta cifra multiplica por diez la anterior, puesto que cada año la consejería tramita más de 6.000 solicitudes para que la Junta devuelva a los pacientes leoneses parte del coste de esos viajes no solo a otras ciudades de Castilla y León, sino del resto de España. Dicho de otro modo, los afectados leoneses por el copago del desplazamiento asistencial se pueden contar por miles. Además, si evoluciona la propuesta de la Consejería de Sanidad, aquellos que tengan que trasladarse a otra provincia para recibir asistencia médica o desplazarse en su zona de residencia por tratamiento prolongado tendrán que hacerse cargo de los primeros 25 euros de gasto que conlleve su desplazamiento, manutención y alojamiento. Y a partir de esa cifra, el usuario pagará un porcentaje de la factura en función de su nivel de renta, todo ello a tenor de la aplicación del Real Decreto-Ley de medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad del sistema.

«La gente ya lo siente»

La única reacción al respecto ha partido del PSOE, que ha iniciado una campaña de recogida de firmas por todas las provincias de Castilla y León y presentado iniciativas parlamentarias en las Cortes autonómicas. Su demanda es excluir cualquier fórmula de copago en el transporte sanitario no urgente a enfermos de cáncer, de diálisis crónicos y a enfermos con dificultades especiales para acceder a los centros sanitarios. El procurador del PSOE por León Miguel Ángel Fernández Cardo constató que los socialistas se están encontrando en la calle «muchísima receptividad» para firmar en apoyo a sus reivindicaciones porque, opina, «la gente ya empieza a sentir las consecuencias de los recortazos en la sanidad pública».

«Y tener camas públicas inutilizadas en plantas cerradas de hospitales es el mayor despilfarro», indicó el procurador en alusión a los espacios que la Consejería de Sanidad mantiene cerrados en los hospitales de León y el Bierzo. Su apertura, subrayan desde esta formación, evitaría cientos de traslados al año, «por lo que no sería un gasto, sino un ahorro». «León tiene un hospital universitario con recursos personales, pero sin dotación, y eso es lo que lleva pidiendo sin resultados nuestro grupo en las Cortes», dijo Cardo. En este sentido, una de las decisiones más flagrantes es la de mantener en Valladolid dos unidades de Fertilidad y ninguna en León, «cuando la provincia tiene masa crítica suficiente para que haya un servicio en el Hospital Universitario». «Y mientras la Junta niega el aparataje a León para evitar tantos traslados —indicó el parlamentario—, la Junta ha incrementado el canon a las concesionarias del Hospital de Burgos por valor de 70 millones de euros; para garantizar que el proyecto de Burgos sea rentable, otros necesarios como el de Pinilla en León han sido condenados al olvido en los actuales Presupuestos».

La iniciativa socialista subraya especialmente la necesidad de retirar de esta medida a los pacientes oncológicos. No es un grupo numeroso, pero las circunstancias específicas de esta enfermedad requieren respuestas también específicas. Aquí entra el medio centenar de mujeres leonesas enfermas de cáncer que deben acudir a Salamanca para recibir un tratamiento que se podría dar en León si se completase la reforma del Hospital Universitario de León con una simple máquina de branquiterapia ginecológica.

Oncológicos locales

El presidente de la Asociación Castellano y Leonesa de Oncología, Andrés García Palomo, a su vez jefe de la Unidad de Oncología del Hospital Universitario de León, admitió que, salvo este colectivo de mujeres que acuden a recibir tratamientos muy específicos o los que salen de León para ser sometidos a ensayos clínicos, «no hay muchos pacientes oncológicos que reciban sus tratamientos fuera de la provincia». «Lo hacen los que se van fuera porque quieren irse —matiza— o aquellos que buscan una segunda opinión, porque realmente León tiene tecnología para ofrecer garantías y calidad en los tratamientos». Al hablar de recortes, Palomo aboga por «moverse hacia otro tipo de gestión» que no recurra exclusivamente a las reducciones presupuestarias porque, en su opinión, no es el modo de defender la sanidad pública».

Como recuerda el oncólogo, los pacientes con cáncer no son los grandes perjudicados de este sistema. Una lectura de los datos facilitados por Sanidad revela que el colectivo más numeroso afectado por las derivaciones hospitalarias son las familias con pequeños. En el 2012 hicieron uso de la unidad de cirugía general infantil de Salamanca o de Valladolid un total de 160 niños y niñas. Además de los que acudieron a servicios relacionados con cirugía cardiaca, endocrinología, neumología, neurología, otorrinolaringología y urología. En cuanto a adultos, los asuntos médicos relacionados con la genética y con cirugía torácica son los más comunes, seguidos de los que necesitan especialistas en medicina nuclear, nefrología, radioterapia y radiocirugía y aparato digestivo.

Que las derivaciones a otros centros hospitalarios tiene un sobrecoste para la sanidad es innegable. Pero además requiere seguir un camino burocrático nada sencillo. La propuesta de estas desviaciones implica un complejo papeleo que siempre parte del facultativo responsable del paciente, que debe cumplimentar un documento de propuesta de derivación e incluir datos relativos al diagnóstico, tratamiento o tipo de técnica requerida, justificación clínica de la propuesta, así como el centro y servicio al que se propone la derivación. Estas peticiones se tramitan en la Gerencia de Salud de Área correspondiente precisándose, en algunos casos, el informe favorable de la Dirección General de Asistencia Sanitaria. El resultado de una propuesta de derivación favorable es la Orden de Asistencia, que se comunica por escrito al paciente. Las órdenes de asistencia se emiten antes de que se produzca el desplazamiento y son las cifras que coinciden con la estadística facilitada por la consejería sobre las 645 nuevas consultas. Después de ese trámite, cuando los pacientes y sus familias ya han asumido los gastos por el desplazamiento o la estancia en otra ciudad, es cuando se tramitan las solitudes de ayudas, que son las más de 6.000 anuales.

El drama personal

Muchas de estas derivaciones arrastran dramas personales casi siempre ligados a la falta de recursos para pagar la estancia y la manutención en otra ciudad durante días. Para paliar este agravio, hay organizaciones que están dedicándose a cuidar a los cuidadores, como la Asociación de Trasplantados del Corazón de Castilla y León, que ha dispuesto un inmueble en Valladolid para ayudar a las familias de los pacientes que son intervenidos y tratados en el departamento de cirugía torácica del Hospital Clínico Universitario. El piso de acogida (665 907 484 o 983 372 172) tiene tres habitaciones destinadas a dormitorios dobles habilitados con camas eléctricas. Son de uso exclusivo para trasplantados cardíacos y renales o para trasplantados hepáticos procedentes del Hospital Río Hortega y sus acompañantes. El precio unitario por dormitorio es de doce euros diarios, una cantidad asumible teniendo en cuenta el coste diario que supondría una pensión u hotel. Las ayudas que ofrece la Junta ni siquiera cubren un gasto tan ajustado como este.

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