Perfil

Mercedes Alaya llega a su juzgado de Sevilla.
La jueza Mercedes Alaya, con 49 años, se ha convertido en el azote de la corrupción en Andalucía al ‘cargar’ contra dos instituciones señeras: la Junta de Andalucía y el Betis Balompié, donde investiga los delitos societarios del que fuera todopoderoso mandamás bético Manuel Ruiz de Lopera. Ha puesto de moda la «neuralgia del trigémino», una dolencia que le ha tenido seis meses apartada de los juzgados y de la que, a tenor de los gestos de incomodidad que se le han escapado en las escasas ocasiones en que ha dejado su despacho, todavía no se ha recuperado. Quienes la conocen bien la tachan de distante e imparable, y no pocos se preguntan cómo consigue conciliar su vida familiar con cuatro hijos con sus maratonianas jornadas de trabajo. El fin de semana estuvio 24 horas sin salir del juzgado.
Su estilismo cuidado e impecable cada vez que baja del taxi y recorre el camino hasta la entrada de los juzgados, siempre con una maleta con ruedas en la que lleva la documentación, le ha valido incluso comentarios desde la Consejería de Justicia. «Trabaja mucho y encima sigue guapa», llegó a decir el consejero Emilio de Llera no sin cierta ironía.