Los imputados del PP valenciano serían la tercera fuerza en las Cortes
La lista da para alinear un equipo de fútbol. Y lo más espinoso para el presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, es que en el horizonte cercano existen altas probabilidades de incorporar a dos nuevos efectivos a la plantilla de imputados en las Cortes valencianas, Francisco Camps, y al alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, por el caso Nóos, los contratos firmados por sus administraciones con Iñaki Urdangarín.
Los 11 diputados del PP acusados en diversos casos de corrupción supone el 20% del grupo parlamentario. La trascendencia de la cifra es evidente, ya que a día de hoy, en caso de que estos acabaran en el grupo mixto, formarían la tercera fuerza política del Parlamento autonómico, sólo por detrás del PSOE. Esta peculiar situación, lejos de quedarse en una anécdota, se ha convertido en una bomba de relojería para el Gobierno de Fabra. La razón es sencilla, el presidente de la Generalitat juró y perjuró que los corruptos no cabían en el grupo parlamentario. Pero cuando la lista heredada de la época de Camps ha ido creciendo, y las piezas se resistían a dimitir, su primer mandamiento se ha diluido como un azucarillo.
Este es el caso de Rafael Blasco. El ex consejero del PP ha protagonizado el pulso de la semana contra Fabra. La Fiscalía Anticorrupción y la Abogacía de la Generalitat le piden más de diez años de prisión por su implicación en el caso Cooperación’, el supuesto desvío de fondos públicos destinados a proyectos para el desarrollo. Blasco ya ha dicho que no se va: «No voy a atender a los políticos que se disfrazan de jueces o fiscales», aseguró en refrencia a Fabra. Pero el ex consejero rebelde no está solo en el equipo de imputados.