análisis
Algo más que un cambio de cromos
Castilla y León es tierra de pactos, acostumbra a decir el presidente Herrera. Y a este paso, el espíritu de consenso lleva camino de convertirse en una auténtica seña de identidad. Ayer, las largas y difíciles negociaciones sobre el modelo territorial cristalizaron en una inédita sintonía en todas las resoluciones presentadas por los populares en las Cortes, con la ordenación de la Comunidad como eje central.
El punto de partida fue el acuerdo básico firmado en octubre entre Juan Vicente Herrera y el secretario general del PSCyL, Julio Villarrubia. De entonces hasta ahora, el protagonismo del dirigente socialista se ha ido desdibujando en los últimos meses a medida que crecía el del portavoz del grupo parlamentario, Óscar López.
Tanto es así, que ha sido el ‘número tres’ del PSOE quien ha tejido con Herrera el encaje de bolillos de un complejo pacto que no acabó de fraguarse hasta bien entrada la noche del miércoles. Uno y otro cerraron una negociación a la que dedicaron muchas horas sus más directos colaboradores, y que se desarrolló tanto en el Colegio de la Asunción como en algún conocido hotel madrileño. Como en todo proceso negociador, Herrera y López han tenido que hacer cesiones. La más evidente del lado de la Junta es la reapertura de las urgencias nocturnas de 17 consultorios médicos. Pero no menos importantes han sido algunas modificaciones introducidas en el proyecto de ordenación.
Desde esta perspectiva, el pacto no es un mero intercambio de cromos: ordenación por urgencias. El empeño del presidente Herrera por lograr el consenso sobre el modelo territorial se explica por la necesidad de aunar voluntades en torno a un proyecto que, si llega a buen fin –intentos anteriores ya fracasaron–, revolucionará el diseño de la Comunidad. Pero también puede ser un modo de acallar las voces discrepantes en sus propias filas.
Los socialistas, que sobre el papel aparecen como los más beneficiados, se quedan sin embargo con el terreno cada vez más acotado para ejercer su labor de oposición.