El Supremo reduce la condena de Matas y le libra de ir a prisión
Rebaja la primera condena de seis años a nueve meses.

El ex presidente del Gobierno Balear, Jaume Matas, en una rueda de prensa.
La sentencia del Supremo pasó como un verdadero tsunami por la Fiscalía, la Audiencia Provincial de Palma y la cúpula de la Unidad contra la Delincuencia Económica y Fiscal (Udef) de la Policía. El alto tribunal no solo libró, por ahora, a Jaume Matas de entrar en la cárcel al rebajar seis años a nueve meses la primera condena de la veintena de causas que tiene pendientes.
La Sala de lo Penal dinamitó con su fallo de 97 páginas las líneas maestras de las investigaciones en los últimos años de Anticorrupción, al rebajar las adjudicaciones a dedo, que el Supremo no pone en duda, a una simple irregularidad administrativa con una sanción penal mínima, lejos de los grandes delitos económicos y, desde luego, muy alejada de la prisión. Los cinco magistrados de la Sala de lo Penal absuelven al que fuera jefe del Ejecutivo insular entre 1996 y 1999 y entre 2003 y 2007 de los delitos de malversación, prevaricación, falsedad documental y fraude a la Administración, a los que le condenó la Audiencia Provincial de Palma en marzo de 2012 al considerar probado que el también ex ministro de Medio Ambiente amañó junto a sus subordinados varios contratos, facturas y subvenciones para beneficiar de forma arbitraria e irregular al articulista de El Mundo Antonio Alemany y a sus sociedades.
El alto tribunal solo confirma la pena de nueve meses por tráfico de influencias, al entender que, efectivamente, Matas se valió de su posición para conseguir ayudas por valor de 450.000 euros a la agencia de noticias de su periodista amigo.
Sin malversación
El fallo, que cuenta con el voto particular del Alberto Jorge Barreiro, quien considera que debió condenarse al ex presidente por los delitos de prevaricación y falsedad, aunque no por malversación ni tampoco por fraude, también rebaja las penas para el resto de imputados. La transcendencia de la resolución conocida ayer, coincidieron todas las fuentes consultadas, es que el alto tribunal echa por tierra en este primer juicio del macro sumario Palma Arena la tesis de Anticorrupción de que el Gobierno balear cometió un larguísimo rosario de delitos de prevaricación, malversación, falsedad y fraude en sus adjudicaciones públicas bajo el mandato de Matas, usando la contratación directa sin concurso para beneficiar continuamente a personas cercanas.
De hecho, en la casi treintena de piezas que se compone el ‘Palma Arena’, en las que Matas aún está imputado en una veintena de ellas, esas acusaciones son el eje principal de la Fiscalía Anticorrupción. Sin embargo, el Supremo, en esta primera sentencia en la que se va a mirar la Audiencia Provincial de Palma en sus futuras resoluciones, no lo ve así. La contratación del periodista, aunque fuera amigo y no se sometiera a concurso, «tenía como fin cumplir un servicio público», un interés público que, añade, «efectivamente se prestó». Por ello, no puede hablarse de «fraude o engaño», como sostenía la Audiencia Provincial.