tragedia minera. Luto en la provincia
El dolor se extiende a las cuencas
El accidente remueve el recuerdo de la tragedia de Cofasa en Fabero mientras Bembibre llora al minero de la localidad y Ponferrada guarda un minuto de silencio.

Concentración ayer en Bembibre de donde era Juan Carlos Pérez, uno de los fallecidos.
El dolor y el estupor por la muerte de los seis mineros de la Hullera Vasco-Leonesa se contagió ayer a las cuencas mineras del resto de la provincia y removió sobre todo el recuerdo de la tragedia del Pozo Río, en la antigua Combustibles de Fabero (Cofasa), que en noviembre de 1984 dejó ocho muertos por la deflagración de una bolsa de grisú.
La cuenca de Fabero, donde ya no queda ninguna mina subterránea en funcionamiento, amaneció ayer con el recuerdo de los muertos de Cofasa, un trauma que segó ocho vidas —tres en un primer momento y cinco más en los días posteriores, debido a la gravedad de sus quemaduras— y que sólo se cerró con la condena judicial por imprudencia al no medir el grisú de un ingeniero, un capataz y un vigilante. De ahí que más de seiscientas personas ocuparan a medio día la plaza del Ayuntamiento para asistir al minuto de silencio convocado por el Consistorio. «Casi no hemos podido ni anunciarlo y la plaza estaba llena», aseguraba el alcalde, José Ramón Cerezales, que en 1984 era un estudiante más del instituto de la localidad y como todo el pueblo escuchó la explosión en el Pozo Río a media mañana. Cerezales expresó las condolencias de todos los faberenses.
Los rayos de sol que asomaban de forma intermitente en el Bierzo Alto no fueron capaces de elevar el ánimo en Bembibre, donde uno de los fallecidos tenía sus raíces . Las esquelas por el fallecimiento de Juan Carlos Pérez, más conocido como ‘Ferre’, reunían continuos corrillos de vecinos que lamentaban un accidente que «se llevó a seis de los nuestros» según señalaba Jesús Díaz, minero ya prejubilado. «Tanto tiempo de luchas, de huelgas, de Eres, de recortes y encima esto. Y que haya quien dice que los mineros somos unos privilegiados es indignante», se lamentaba.
Con las banderas del Ayuntamiento a media asta por los tres días de luto oficial tras el accidente, un buen número de vecinos guardó el un minuto de silencio convocado desde el Consistorio que terminó con una fuerte ovación sirvió de homenaje a los seis de la Vasco y la Plaza mayor de Bembibre volvió a sumirse en un ambiente triste y silencioso.
El funeral por Carlos Pérez tendrá lugar en la iglesia de Las Ventas de Albares, más próxima al barrio bembibrense de Puente Nuevo donde residen sus padres y a donde acudía los fines de semana, hoy a las 16.30 horas. El entierro será en el cementerio de Bembibre.
En Ponferrada, la corporación muncicipal escenificó el sentimiendo de dolor de la ciudadanía berciana guardando un minuto de silencio a las puertas del consistorio. El regidor, Samuel Folgueral, no dudaba en calificar los sucedido como «una terrible noticia para un sector y para las comarcas mineras», y que pone la gota que desborda el vaso del «sufrimiento que lleva padeciendo el sector en los últimos meses». Asimismo, apuntaba que «una parte de nosotros se ha quedado en esa séptima galería del pozo Emilio».
Y también en el Bierzo Alto, el alcalde de Igüeña, Alider Presa, que lleva casi 22 años en la mina y es picador en Salgueiro reconocía ayer su dolor. «Todos los mineros en nuestra vida laboral hemos visto accidentes mortales de compañeros, en Brañuelas y en Campomanes yo he perdido compañeros de verdad, con los que estás todos los días», explicó a la agencia Ical.
Y entre los antiguos trabajadores del pozo de Santa Cruz del Sil, Alfredo González, que fue uno de los ocho encerrados el pasado verano, también expresaba su resignación «El que es minero sabe que se arriesga a que en cualquier momento pase algo, lo llevas en la sangre porque sino no entrarías a trabajar ningún día», señaló.