el futuro de cataluña. los entresijos de la consulta
Mas pacta una pregunta doble en la consulta para lograr el mayor número de apoyos
«¿Quiere que Cataluña sea un Estado?» y «¿quiere que este Estado sea independiente?», los interrogantes.

El presidente catalán Artur Mas da a conocer los detalles sobre la consulta.
Por primera vez en su historia, los catalanes serán llamados a votar el próximo 9 de noviembre sobre el futuro político de Cataluña. Cuando acudan a los colegios electorales, se encontrarán con una papeleta que tendrá dos preguntas. «¿Quiere que Cataluña sea un Estado? Sí o no»
Los que digan que sí, podrán responder a una segunda cuestión: «¿Quiere que este Estado sea independiente? Sí o no». Hasta hace bien poco parecía casi imposible que cinco fuerzas tan diferentes ideológicamente como Convergència, Unió, Esquerra, Iniciativa y CUP fueran capaces de ponerse de acuerdo sobre la pregunta de la consulta.
Pero en ocasiones, la ingeniería política hace milagros. Como el de resolver un jeroglífico que se estaba empezando a atragantar a Artur Mas. El presidente de la Generalitat ha optado por un referéndum de doble respuesta porque de esta manera logra el principal objetivo que se había propuesto en la negociación, implicar al máximo número de fuerzas.
Una vez que el PSC se ha desmarcado del proceso soberanista, Mas entendía que no podía sufrir más bajas y lo ha conseguido cediendo a las peticiones de unos y otros. Esquerra y CUP querían una pregunta que incluyera explícitamente la palabra independencia, mientras que Unió e Iniciativa querían que se abriera la posibilidad a consultar sobre un estado catalán, un concepto más ambiguo, en el que se pueden sentir representados desde los secesionistas, a los federalistas o confederalistas.
Unió e Iniciativa rechazaban además una pregunta que solo interpelara sobre la independencia y la única solución que los juristas de la Generalitat han encontrado para que Mas consiga el apoyo del 64% de la Cámara catalana es un enunciado doble.
Ganar tiempo
Con el pacto, Mas se apunta un tanto, pero sobre todo consigue ganar tiempo, ya que la fecha de la consulta le permite coger aire hasta casi finales del año que viene y se asegura el apoyo momentáneo de Esquerra hasta la mitad de la legislatura. Con nervios, sobresaltos, y continuas amenazas de ruptura, pero Mas va cumpliendo poco a poco todo lo que acordó con Oriol Junqueras al principio de mandato. Nunca un gobierno autonómico había ido tan lejos en la España democrática y, por si quedaba alguna duda sobre sus intenciones, Mas dejó claro que no cejará en el desafío institucional que ha lanzado al Estado español
En cualquier caso, aún tiene que cumplir el último punto del pacto de estabilidad firmado hace un año por CiU y ERC, y no menor. Se trata de la convocatoria de la consulta y su celebración, el compromiso más complicado de toda la hoja de ruta soberanista. Y de alguna manera, aunque los principales actores no lo digan en público, en privado aceptan la tesis de que la consulta no será posible, de ahí que la foto que logró Mas este jueves tuviera sobre todo una gran carga de escenificación simbólica porque sin el acuerdo de Mariano Rajoy es poco probable que Mas celebre una cita ilegal. Las elecciones plebiscitarias se antojan, por tanto, como la salida más probable, puede que en 2015
Mas, de momento, se libera de una parte de la presión que tenía encima y sitúa el balón en el tejado de los socialistas catalanes, que se estaban empezando a reubicar en el frente constitucionalista, pero que no podrán negar que podrían sentirse identificados con la pregunta sobre un Estado catalán dentro de una España federal