El PP endurece su discurso en Cataluña
Sánchez-Camacho veta los presupuestos regionales y advierte a Artur Mas .

La líder del PPC, Alicia Sánchez-Camacho.
El PP aparca la diplomacia en Cataluña. El órdago de Artur Mas, que la semana pasada anunció la fecha y el contenido de la pregunta del referéndum de autodeterminación, ha supuesto un punto de inflexión en la estrategia de Alicia Sánchez-Camacho, presidenta de los populares catalanes. Su formación deja atrás meses de manos tendidas y llamamientos al sentido común para pasar a una confrontación abierta con CiU y ERC. No se trata de un salto al vacío. La estrategia cuenta con el visto bueno de la dirección nacional del PP, que opta por acciones más contundentes ante el fracaso del frente constitucionalista que quiso formar con el PSC, Unió (presidida por José Antonio Durán i Lleida) y Ciutadans.
Una ‘mano dura’ ante los postulados independentistas que llevaban meses reclamando tanto el sector más conservador de la formación de centro-derecha, como algunos iconos del PP como José María Aznar, de que la inacción pudiera poner en riesgo real la unidad de España. Además, el tono del partido que preside Albert Rivera mantiene en Cataluña estaba ganado adeptos entre el electorado ‘españolista’, que es el único granero que tienen el PP en esta comunidad autónoma, la segunda más poblada en el conjunto del país tras Andalucía.
La promesa
Mariano Rajoy, de momento, se limita a prometer que dicha consulta no se celebrará, pero guarda sigilo sobre las armas legales que piensa aplicar si Mas acaba impulsado una consulta ilegal. Sin embargo, Sánchez-Camacho va a por todas. Defiende que el artículo 155 de la Constitución no establece que se deba suspender la autonomía, sino hacer cumplir las leyes a las comunidades autónomas. Eso supondría, a su juicio, que antes de intervenir la Generalitat cabe adoptar otras muchas decisiones. Citó la posible inhabilitación del presidente de la Generalitat y de aquellos consejeros que vulneren lo dictaminado por el Tribunal Constitucional, lo que podría provocar un cambio de gobierno sin la necesidad de menoscabar ninguna competencia autonómica. Pero la número uno de los populares catalanes, cansada de que los impulsores del referéndum pongan como ejemplo la decisión de Londres de autorizar la consulta independentista en Escocia, emplea la historia reciente del Reino Unido para rebatir dicho argumento.