Artur Mas explora todas las vías para celebrar la consulta
Prepara viajes a China y EE UU para internacionalizar la causa .

El presidente de la Generalitat, Artur Mas.
Artur Mas está dispuesto a explorar todas las vías posibles para celebrar la consulta soberanista que CiU, Esquerra, Iniciativa y la CUP han acordado celebrar el próximo 9 de noviembre y si no lo consigue tendrá la mochila llena de argumentos para culpar a Mariano Rajoy y decir que si no fue posible no fue por no intentarlo.
La estrategia de presión de la Generalitat se juega en tres tableros. El primero, en el catalán. Su compromiso con el referéndum es inequívoco y nada hace presagiar que la marcha atrás se vaya a producir. Cuenta con el apoyo de Esquerra, la sociedad civil, capaz de movilizar a cientos de miles de personas, le aprieta y su presión no cejará hasta la firma del decreto de convocatoria de la consulta, allá por septiembre.
De momento, una vez que los cuatro partidos impulsores del referéndum han fijado fecha y pregunta, el siguiente movimiento se producirá el 16 de enero en el Parlamento catalán, que aprobará llevar al Congreso la petición de la transferencia de la competencia de la consulta por la vía del artículo 150.2 de la Constitución, que marcará un nuevo avance en el desafío institucional al Estado y que puede aumentar el peso del bloque soberanista si se producen disidencias en el PSC.
La base legal
La cámara catalana tiene además pendiente de dar luz verde a la ley de consultas que Mas quiere utilizar como base legal para la votación. La entrada de Esquerra en el Gobierno catalán y los pactos para las europeas son otros de los movimientos del tablero catalán.
La segunda batalla se libra en el ámbito nacional. La Moncloa y el Palau de la Generalitat se lanzan continuas llamadas al diálogo, pero se pierden en el aire porque las invocaciones de Mas y Rajoy no van acompañadas de una fase negociadora. Las posiciones son tan opuestas —uno pide poder decidir para lograr la independencia y el otro rechaza siquiera la posibilidad de votar— que nadie atisba dónde puede estar la solución.
Aun así, no todos los puentes están dinamitados y de hecho CiU ha respaldado algunas de las últimas iniciativas del PP en el Congreso, como la ley del sector eléctrico, la de seguridad privada, las nuevas normas de tráfico o la ley de transparencia. Este clima de cierta colaboración no evitará que el Congreso, en el segundo trimestre del año, dé con los votos de PP, PSOE y UPyD un sonoro portazo a la consulta, que Mas no defenderá en Madrid, como hizo Juan José Ibarretxe. Será el primer rechazo oficial del Estado al desafío catalán. Con todas las vías cerradas, al presidente de la Generalitat solo le quedará la baza del adelanto electoral, puede que para la primavera de 2015, y disfrazar los comicios de plebiscitarios. La Generalitat intensificará este año la campaña de internacionalización de la consulta catalana. Se propone hacer pedagogía en el exterior a través de entrevistas en los medios de comunicación, presencia en conferencias y foros de debate, y Mas tratará de acrecentar los contactos bilaterales en el exterior para captar aliados. Hasta la fecha, su agenda internacional le ha llevado a Estados Unidos, Rusia, Brasil, India, Israel, así como a Bruselas, París o Londres y para este año prepara nuevas visitas a la capital comunitaria y de nuevo a Estados Unidos. La Generalitat también baraja el desembarco en China.