‘Mareas’ de color y mucho ‘forofo’
Las camisetas contra los recortes de los diputados de Izquierda Plural pusieron el color al debate y el sonido las gargantas de los parlamentarios más ‘activos’.

Cospedal, García Escudero y Herrera; Llamazares, contra los recortes; y Elorza, contra el aborto.
La primera jornada del debate se desarrolló en torno al guión previsto: Un presidente que defiende los logros de su gestión entre atronadoras ovaciones de sus filas y una oposición que en su turno de palabra le ataca por todos los flancos con el fin de desgastarlo. Y, mientras tanto, los diputados de uno y otro signo aplauden y abuchean al orador de turno a parte iguales.
La nota de color de este año la pusieron los diputados de la Izquierda Plural. Todos ellos acudieron ataviados con las camisetas de algunas de las mareas reivindicativas que recorren España contra los recortes
El atuendo de los diputados de la izquierda contrastó con el discurso de presidente. «Sin caer en triunfalismos» enumeró datos macroeconómicos que, según él, ponen de manifiesto que España ya transita por la senda de la recuperación. No obstante, su mensaje no dio la sensación de calar entre los trabajadores de Coca Cola que protestaron frente al Congreso.
Sí discurrió conforme marca la tradición el arranque del debate. Rajoy llegó a su escaño un minuto antes del mediodía. Lo hizo abriéndose paso entre una multitud de cámaras. La escena fue observada desde lo alto por su esposa Elvira Rodríguez. La primera dama siguió la intervención matinal de su esposo junto al presidente autonómico Pedro Sanz. El de La Rioja no fue el único barón popular en respaldar con su presencia el discurso de su jefe de filas. Junto a él escucharon atentamente el debate el madrileño Ignacio González; el valenciano, Alberto Fabra; o la aragonesa Luisa Fernanda Rudi. Entre los dirigentes más buscados estuvo María Dolores de Cospedal. La secretaria general del PP, a la que muchos discuten su liderazgo en el seno del partido, se ausentó de la sesión de la mañana al tener que acompañar a la Princesa de Asturias durante un acto oficial. Sí estuvo por la tarde, al igual que el presidente Juan Vicente Herrera.
El enfrenamiento entre Rajoy y Rubalcaba ahuyentó las apetencias de siesta que pudiera padecer cualquier presente en el hemiciclo. El intercambio de golpes fue continuo, a veces despiadado, y, cómo no, estuvo jalonado por los vítores de la bancada de ambos lados. Una batalla que por simple cuestión numérica siempre cayó del lado de las 185 gargantas del PP frente a las 110 socialistas.