Diario de León

Relevo en la corona española La historia, pasada y reciente

España vive 25 días de vértigo que causan asombro en la ciudadanía

La ‘noticia’ eclipsa el terremoto en el PSOE y la irrupción del fenómeno Podemos.

El rey explicó el 2 de junio los motivos de su abdicación a través de un mensaje institucional.

El rey explicó el 2 de junio los motivos de su abdicación a través de un mensaje institucional.

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ramón gorriarán | madrid
León

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El cierre de las urnas de las elecciones europeas del 25 de mayo dio paso a tres semanas trepidantes alrededor del relevo institucional más importante de la historia de la democracia, la abdicación de don Juan Carlos en Felipe de Borbón. Pero no fue el único cambio. 24 horas después de los comicios anunció su dimisión el secretario general del PSOE, un paso que destapó la caja de los truenos en su partido y dio paso a una incierta etapa en las filas socialistas. La trilogía de acontecimientos la completó la irrupción de Podemos con unos resultados en los comicios europeos que nadie había acertado a plasmar.

Pocas veces en 25 días, del 25 de mayo al 19 de junio, se han producido tal acumulación de acontecimientos. La corona protagoniza su primera sucesión con normalidad institucional en más de dos siglos. Dirigentes políticos y analistas han acuñado un sinfín de definiciones para caracterizar la etapa que se abre; desde un tiempo nuevo, a un cambio de época o una segunda transición. Se han generado grandes expectativas sobre la tarea de Felipe VI, quizá demasiadas para los instrumentos con los que cuenta. Los ‘deberes’ se acumulan encima de su mesa, el proceso soberanista de Cataluña, la reforma constitucional, la gestión del caso Nóos, aún antes de empezar a reinar.

Por lo pronto, comenta un miembro del Gobierno, bastante tendrá con intentar recuperar la imagen de la corona y hacer olvidar las cacerías y las controvertidas amistades de su padre. Más complicada parece la gestión del caso Nóos en la que su cuñado Iñaki Urdangarín se sentará en el banquillo por fraude fiscal, entre otros delitos, y todo apunta a que su hermana Cristina estará imputada por colaboradora.

Bipartidismo en crisis

Un complicado tablero ensombrecido aún más por las señales de crisis en el bipartidismo. PP y PSOE han sido los grandes pilares políticos de la monarquía, y el incuestionable apoyo electoral que disfrutaron ambos partidos, hasta del 80%, facilitó una plácida existencia. Pero las elecciones europeas fueron un toque de atención sobre el futuro de este modelo de convivencia. Los socialistas asumen que el riesgo existe, han comprobado que una parte de su electorado les ha abandonado por otras opciones a su izquierda, sobre todo Podemos y en menor medida IU. Los populares no lo ven así, y atribuyen la sangría millonaria de votos a la abstención, una situación, dicen, que se revertirá en cuanto la economía mejore.

Rubalcaba se quedó para pilotar el relevo en su partido, pero también para facilitar en orden el relevo en la Jefatura del Estado. El PSOE se enfrenta por primera vez desde la transición con aspirantes al liderazgo casi desconocidos para los ciudadanos, e incluso dentro de la propia organización el nivel de conocimiento sobre Eduardo Madina, Pedro Sánchez, José Antonio Pérez Tapias y Alberto Sotillos es limitado. Las dudas en La Zarzuela, pero también en el PP, de que el nuevo secretario general sea un personaje de la talla de estado de Rubalcaba son crecientes. El PSOE más débil, en definitiva, afronta uno de los momentos más delicados del sistema instaurado en 1976.

Difícil mezcla

Los socialistas, además, tienen encima de ellos la sombra de Podemos, el partido que rompió todos los pronósticos el 25 de mayo con 1,2 millones de votos. Esta organización, republicana confesa y heredera del movimiento del 15M, ha venido para quedarse y no será flor de un día siempre que logre dotarse de una estructura ejecutiva, pronostican unos y otros. Pasará su reválida en las municipales y autonómicas de mayo próximo, pero lo que es incuestionable es que va a cambiar los esquemas políticos de la izquierda.

Su discurso —para mejorar el sistema, no para destruirlo, según su líder Pablo Iglesias— gana adeptos a medida que pasan los días, y no son pocos los simpatizantes socialistas, e incluso de IU, que confiesan ahora que no votaron a Podemos porque desconocían su existencia, muy localizada en las redes sociales y las organizaciones asamblearias.

En definitiva, estas tres semanas largas se ha producido el primer relevo pacífico en la corona de la historia reciente, los socialistas atraviesan un vendaval político con una trayectoria incierta y la escena pública cuenta con un nuevo actor con ansias de protagonismo. Unos ingredientes difíciles de mezclar. Los sobresaltos están garantizados.

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