Dirigentes del PP señalan a Rajoy como el problema de un partido al borde del colapso
El partido de estructuras férreas y modos disciplinados se tambalea. La corrupción acucia al PP y las prácticas poco éticas sostenidas durante años ya no encajan en una sociedad que exige cambio. Son conscientes de ello los dirigentes populares, que tendrán que enfrentarse a un año electoral que amenaza con culminar en catástrofe. Por eso, los «anónimos», como los llamó María Dolores de Cospedal, los críticos dentro de la formación, empiezan a moverse y a extender su inquietud en las filas populares.
Casi siempre en privado. Pocas veces ante el micrófono. Pero hay quienes ya señalan que en un partido de liderazgo endeble «el problema es Mariano Rajoy». Porque el PP es a día de hoy como un avión que entra en barrena, que sufre la falta de velocidad mínima para sostenerse en el aire. Y esa velocidad es la que, a juicio de muchos populares, debería garantizar la cabeza del partido. Por eso, cargos públicos de la formación reclaman cambios en la cúpula.
Quienes conocen de verdad el carácter del jefe del Ejecutivo descartan, sin embargo, que a un año de las elecciones generales Rajoy vaya a emprender una revolución interna que pase por una renovación en profundidad del PP. Se conforman con que se refuerce la dirección con nuevas caras y pesos pesados que sean capaces de manejar de manera nítida y rotunda los escándalos que afectan al partido y transmitir la imagen de firmeza ante la corrupción.