Diario de León

Esquerra duda del compromiso de Mas con el proceso independentista

CiU y los republicanos no ocultan las grietas abiertas en el frente soberanista.

Artur Mas y Oriol Junqueras, ayer en el Parlamento catalán.

Artur Mas y Oriol Junqueras, ayer en el Parlamento catalán.

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cristian reino | barcelona
León

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Las aguas bajan revueltas en el soberanismo. No solo porque las encuestas reflejen un enfriamiento del pulso independentista, con el no al secesionismo en máximos desde el inicio del proceso en 2012, sino también porque las relaciones entre CiU y Esquerra no acaban de ser del todo sanas. Han transcurrido muchos meses de negociación, primero sobre la consulta del 9-N, luego sobre el adelanto electoral del 27 de septiembre y ahora sobre la hoja de ruta posterior a los comicios, y ambas formaciones no acaban de aplacar las diferencias.

Cinco días después de que convergentes y republicanos sellaran un principio de acuerdo sobre qué pasos deben dar para alcanzar la independencia si ganan por mayoría absoluta el 27-S, las dos fuerzas hegemónicas del soberanismo —que según el barómetro de la Generalitat ya no sumarían la mayoría absoluta— exhibieron ayer sus recelos mutuos en público. No fue la primera vez en los últimos tres años, pero sí dejó entrever que les va a costar mucho pasar del principio de acuerdo de mínimos sobre la hoja de ruta a un pacto plasmado en sus respectivos programas electorales. «¿Verdad que el proceso sigue adelante?», preguntó a Artur Mas con mucha retranca la número dos de Esquerra, Marta Rovira, en el Parlamento catalán.

ERC lleva semanas incomodando al Gobierno catalán con sus insistentes ofrecimientos para entrar en el Ejecutivo. Mas les ha cerrado la puerta, pero sin embargo accedió a incorporar a tres asesores externos propuestos por Esquerra para que fiscalicen la creación de las estructuras de estado. En la formación republicana tienen la sensación de que la Generalitat no está haciendo todo lo que el pacto suscrito entre ambos indica y cuestionan además el compromiso separatista de CiU, ya que la hoja de ruta acordada no menciona el término independencia y, por ejemplo, Josep Rull, tras el último cónclave convergente, afirmó que el partido es nacionalista, pero no independentista. Las llamadas de Unió a aplazar los comicios del 27-S y las arremetidas de Josep Antoni Duran Lleida contra Esquerra han acabado de encender los ánimos de los republicanos, que siempre han tenido una mosca detrás de la oreja respecto a las intenciones de CiU y de Mas.

«El proceso sigue adelante, digámoslo claro», insistió Rovira al presidente de la Generalitat en la sesión de control del Parlamento.

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