Pugna interna en el PP por copar un puesto en las listas electorales
A medida que se acerca el momento de elaborar las listas para las elecciones generales de diciembre, crece el nerviosismo en las filas del PP. Los diputados y senadores se mueven estos días inquietos porque, como en el juego de las sillas, cuando en octubre la música de la legislatura cese, habrá quien se quede sin asiento. Y si los sondeos no van desencaminados, esta será una partida en la que los populares podrían perder más de 40 escaños de golpe.
Las cuentas en los territorios hace mucho que no cuadran. La mayoría absoluta de Mariano Rajoy, con sus 185 diputados, ha pasado a la historia y sólo en sus mejores perspectivas el partido espera conservar entre 140 y 150 sillones en el Congreso. El ansiado 33% de los sufragios con el que sueñan en los corrillos políticos dista del que reflejan las encuestas, menos halagüeñas y que se mueven en una horquilla de entre el 28 y 31%.
¿Conclusión? Menos tarta que repartir y más cargos pendientes de reubicación tras el retroceso del PP en los comicios autonómicos y municipales de mayo. «Cada uno está jugando sus cartas como puede para entrar en las listas», admite un dirigente de la formación que sabe que ahora, más que nunca, es vital aparecer en los primeros puestos para asegurarse un escaño en tiempos de incertidumbre.
Pero las posiciones de salida se cotizan muy caras y fruto de ello, aseguran fuentes populares, «han empezado las maniobras».