POLÍTICA
Rajoy desvela que las elecciones generales serán el 20 de diciembre
El presidente pide «seriedad» a Sánchez, «incapaz» de explicar la reforma constitucional

Mariano Rajoy momentos antes de la entrevista con Gloria Lomana en Antena 3
Y Mariano Rajoy deshojó la margarita. El presidente del Gobierno desveló ayer que las elecciones generales se celebrarán el próximo 20 de diciembre y no el 13 como se había especulado hasta ahora. La convocatoria electoral es competencia exclusiva del jefe del Ejecutivo que ha escogido para la apertura de las urnas una fecha con algunas ventajas para su formación. Cuando a punto de concluir el 2015 se abran las urnas, el electorado habrá notado, entre otras decisiones, la rebaja del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) que adelantó el Gobierno y, además, los funcionarios percibirán la devolución de otro 25% de la paga extra de Navidad que les fue suprimida en 2012.
Con un escueto «sí», Rajoy decidió ayer hacer pública su elección no en el Congreso, tras la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado, no en La Moncloa, sino en una entrevista en un medio de comunicación. Con esta previsión, según el presidente, el Parlamento tiene «un poco más de margen» para ser constituido el 14 de enero de 2016, tras las fiestas navideñas. Las fuerzas políticas tienen ahora por delante casi tres meses para volcarse en sus estrategias electorales de precampaña y, en el caso del PP, tratar de remontar tras el descalabro de los comicios catalanes en los que perdieron ocho diputados.
Ante el desafío independentista, Rajoy se mantiene invariable. Nada que se plantee fuera de la ley será aceptado por su Gobierno, aunque su receta pasa «por hablar más», hacer «pedagogía» y explicar lo que «nos une» para superar una situación de «inestabilidad» que no puede durar mucho más tiempo. El presidente, sin embargo, no dará ningún paso para tender puentes y ubica la iniciativa en el tejado del líder de Convergencia, Artur Mas. «Si el presidente Mas me llama, yo desde luego hablaré con él, que no le quepa la más mínima duda», proclamó en su intervención en Antena 3.
El jefe del Ejecutivo no considera que su actitud pueda ser tildada de «inmovilista», como denuncia la oposición. Es más, se niega incluso a identificar cualquier tipo de error en su manera de afrontar el reto de los secesionistas. «Fallos los han cometido todos», sentenció antes de repasar la negociación del estatuto catalán por parte del PSOE, el tripartito encabezado por el PSC, o los apoyos que los socialistas han prestado a la formación rupturista de la CUP en ayuntamientos como el de Badalona.
Precisamente sobre los errores, pero los de Rajoy, ponía el foco esta semana el ex presidente del Gobierno José María Aznar. «Yo ni coincido ni dejo de coincidir ni voy a comentar nada», intentó zanjar ayer el jefe del Ejecutivo tras defender que este es un «país libre» en el que la gente se manifiesta. Pero, eso sí, marcó diferencias con su antecesor. «Yo a la gente le hablo a la cara, no mediante comunicados», concluyó el presidente, que no se acuerda de la última vez que vio a Aznar.
Acusación
El presidente acusó al líder socialista de haber sido «incapaz» durante más de un año de explicar qué reforma de la Constitución pretende promover, y le pidió «seriedad» al respecto.
Insistió en su disposición a hablar con Sánchez de ésta y otras cuestiones, pero advirtió de que la única negociación que le ha visto hacer ha sido «con Podemos y con la CUP» para «quitarle al PP las alcaldías en las urnas».
«Habla mucho, pero es que lleva un año y pico al frente del PSOE y ha sido absolutamente incapaz de decirnos qué es lo que quiere reformar de la Constitución, tengo derecho a demandar un poquito de seriedad y decirle: oye qué quieres hacer, qué quieres cambiar», señaló el jefe del Ejecutivo.