«No hay forma de reparar el dolor de perder a una madre»
Beatriz Llamas, letrada de la acusación particular, tuvo una actuación bastante elocuente en la exposición de sus motivos a la hora de presentarse ante los miembros del jurado popular.
Pidió a los integrantes del jurado que sean justos «y que apliquen la ley para hacer justicia porque no hay forma de reparar el dolor de perder a una madre de esta forma». Lo dijo en referencia al papel que representa en defensa de los intereses de Loreto Rodríguez Carrasco, hija de la víctima.
BEATRIZ LLAMAS | (HIJA DE CARRASCO)

LOCUAZ A LA VEZ QUE ASERTIVA
No se había prodigado en apariciones públicas hasta ahora o las había limitado al mero ejercicio de la defensa, pero su puesta en escena resultó cuidada y bastante notable, independientemente del tono asertivo que acompaña a cada una de sus aseveraciones. Promete intervenciones de cierto calado en los próximos días.
«La madre tuvo el coraje de apretar el gatillo, pero la hija se deshizo del arma y la policía la escondió. Es evidente que el papel de cada una en este plan era esencial».
«Puede que en este procedimiento se intente demonizar a Carrasco, pero lo que les pedimos es que juzguen unos hechos. La madre se ha reconocido autora de los hechos pero, como podrán comprobar ni es tonta ni estaba loca. No quería que se la reconociera y por eso se disfrazó. Asesinó a sangre fría a una persona que apenas conocía. La madre tenía puestas todas sus expectativas en la hija y al no conseguirlo hace responsable a Isabel Carrasco».
Criticó especialmente el notable giro en las estrategias que sufrió la línea de declaraciones de las imputadas desde que se produjeron sus primeros interrogatorios hasta que tuvo lugar el último y decisivo: «Tenemos un cambio de opinión. Tras declarar voluntariamente se reúnen con el primer abogado y no dicen nada de eso (en referencia a los engaños). Los policías de Burgos no tienen nada que ver ni para bien ni para mal. Y estamos hablando de personas que no son corrientes, que tienen una plantación de marihuana. No era normal. Tampoco es normal que exculpara Triana a su amiga un año después del crimen».
A la hora de explicar el papel de la agente de la Policía Local imputada en esta causa, fue especialmente contundente: «Lo que sufrió Raquel Gago no es un bloqueo, es miedo. El plan se había desmoronado con la detención de la madre y la hija. Pensó: ‘Si no hablo, van a venir ellas a por mí’».