Rajoy declina presentarse por ahora a su reelección y pone al PSOE en un aprieto
Fuerza a Sánchez a negociar ya con Podemos y su entorno contacta con la vieja guardia socialista. No desiste de su intención de buscar apoyos para un gobierno a tres bandas con PSOE y Ciudadanos.

El rey se reunió ayer con el presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy.
Mariano Rajoy iba sin remedio hasta ayer camino de escenificar en el Congreso el rechazo total de la cámara a su reelección y la soledad absoluta del PP. Rehén de su propio discurso, de su premisa de no dar un paso atrás como fuerza política más votada en las elecciones del 20 de diciembre, el presidente sostenía su voluntad de presentarse a la investidura costara lo que costara. Pero cuando algunos en el PP se llevaban ya las manos a la cabeza, Podemos brindó al presidente en funciones la salida de su callejón. La oferta en firme que Pablo Iglesias comunicó al rey por la mañana para gobernar con el PSOE, permitió recular a Rajoy. «No tiene ningún sentido que continúe preparando mi debate de investidura mientras otros negocian ya el reparto del Gobierno», justificó el líder de los populares a última hora de la jornada.
Acababa de abandonar el despacho del monarca, donde Felipe VI le había ofrecido la posibilidad de continuar con sus planes. «Le he agradecido el gesto, la deferencia que ha tenido con mi persona, pero le he dicho que hoy no estoy en condiciones de someterme a la investidura», informó el jefe del Ejecutivo en rueda de prensa tras admitir, por primera vez, que cuenta con una «mayoría absoluta de votos» en su contra. La suya fue la única comparecencia que no se celebró en el Congreso de los Diputados. Mientras el resto de líderes políticos hizo uso de las instalaciones de la Cámara baja para informar de sus encuentros en La Zarzuela, Rajoy optó por ajustarse al traje de presidente del Gobierno e intervino desde La Moncloa, el lugar al que sigue sin renunciar.
Si las formaciones de la izquierda tejen lazos para conformar un Ejecutivo «de cambio», la fe del presidente se mantiene intacta. El paso atrás no significa que haya desistido de su intención de conseguir apoyos para ese gobierno a tres bandas con PSOE y Ciudadanos, al que aspira «para generar certidumbre», ni que ceda su candidatura. Una y otra vez reiteró que es «hoy», «en este momento», cuando no tiene posibilidades de ser reelegido. «No renuncio a nada», aclaró mientras apostaba por dar «tiempo» al diálogo y la dirección del PP insistía en que «hay partido» que jugar.
El trabajo de campo de los populares hace tiempo que se centra en el PSOE y es ahora cuando ven margen para profundizar en su nueva hoja de ruta e intensificar la presión sobre el adversario. Los contactos con los socialistas se iniciaron prácticamente desde el día después de que Pedro Sánchez diera a Rajoy su teatral portazo en el primer encuentro tras los comicios. Convencido de que el pacto con Podemos no cuenta con el beneplácito de muchos pesos pesados en el principal partido de la oposición, el entorno del presidente ha recurrido, según fuentes del PP, incluso a figuras como Felipe González, cuyas diferencias con la formación de Iglesias son por todos conocidas, para tratar de frenar el acuerdo «progresista» que persigue Sánchez y que requeriría la abstención de los independetistas.
Los populares apelan a «su sentido de Estado» para influir en el secretario general e impedir una fórmula de Gobierno que creen que disgustaría a Europa e inquietaría a los mercados. «Hay muchas personas sensatas en el PSOE a las que hay que escuchar y que apuestan por que nos sentemos y lleguemos a acuerdos», escribió ayer mismo en Twitter el portavoz parlamentario de los populares, Rafael Hernando, en plena campaña por ahuyentar las posibles alternativas a un Gobierno de Rajoy.
La vicepresidenta en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría, se había sumado ya a la estrategia incluso antes de conocer la respuesta de Sánchez a Podemos. «Si algunos están dispuestos, por sentarse en la silla del presidente del Gobierno y por presidir un Consejo de Ministros, a jugar con la vida, futuro y tranquilidad de los españoles y de España, es algo que les toca a ellos decidir», elevó la acusación la número dos de Rajoy.