Un nuevo testigo de cargo pone contra las cuerdas a la infanta
♦ Miguel Tejeiro revelará los amaños en las declaraciones de Hacienda de Cristina.
m. sáiz-pardo | madrid
El futuro procesal de Cristina de Borbón se nubla por momentos a cuenta de los pactos de última hora antes de que el próximo martes se reanude el juicio del caso Nóos con la hermana del jefe del Estado en el banquillo.
La infanta se tendrá que enfrentar a un testigo de cargo que declarará contra ella para salvarse de una posible larga estancia en la cárcel. Se trata de Miguel Tejeiro, el cerebro fiscal del entramado Nóos, que ha conseguido que la acusación popular de Manos Limpias retire todos los cargos contra él a cambio de que ponga contra las cuerdas a la esposa de Iñaki Urdangarín.
Y lo hará gracias a los supuestos amaños que él mismo confesará que hizo, a petición de la imputada y su esposo, en sus declaraciones de Hacienda para tratar de camuflar los presuntos fraudes a través de Aizoon, la sociedad del matrimonio.
Tejeiro, ex secretario del instituto Nóos, se librará del banquillo de los acusados porque era Manos Limpias la única parte que le acusaba, lo que ha facilitado el acuerdo. Hasta ahora, el sindicato reclamaba para este abogado, cuñado de Torres, once años de cárcel por los delitos de tráfico de influencias, prevaricación, falsedad, fraude a la administración, estafa y blanqueo.
El miércoles, Manos Limpias presentó un breve escrito a la Audiencia Provincial de Palma en el que solicitó el sobreseimiento provisional de la causa respecto a Tejeiro sin dar más explicaciones. Era el punto final de una negociación entre el abogado de Tejeiro, Cristóbal Martell, y la acusación popular, que se aceleró después de que el pasado viernes el tribunal confirmara la legitimidad de Manos Limpias para pedirle cárcel tras rechazar, como en el caso de la infanta, aplicarle la doctrina Botín, entre otras cuestiones.
El acuerdo es simple. El asesor se libra de la acusación que puede llevarle a la cárcel y a cambio, ya como testigo en la causa porque su declaración como imputado no tiene «valor de prueba», tira de la manta para apuntalar la tesis de que la infanta no solo era consciente, sino que colaboró de forma activa, en los dos fraudes que se imputan a su marido. Y que lo hizo dando instrucciones, junto a su marido, para que se elaboraran declaraciones ‘ad hoc’ a fin de que casaran los números de Aizoon.