Podemos propone un acuerdo imposible de aceptar para el PSOE
El partido morado reclama una consulta catalana y abre una ronda de investidura paralela.

Iglesias, momentos antes de presentar su propuesta. Zipi
Torices / de las Heras | MAdrid
La propuesta para el acuerdo presentada ayer por Pablo Iglesias lejos de terminar con el bloqueo de la conversaciones entre Podemos y el PSOE para la investidura de Pedro Sánchez ha ahondado el desencuentro. Los socialistas la recibieron, según dejó claro su portavoz en el Congreso y jefe del equipo negociador, Antonio Hernando, con «perplejidad, preocupación y decepción».
El líder de Podemos no solo no retiró el veto que tiene paralizados los contactos entre ambos desde hace diez días, nada más lejos porque mantuvo la exigencia a Sánchez para rompa el diálogo con Ciudadanos si quiere que su partido se siente a negociar. Pero es que además presentó un documento de 98 páginas de máximos en el que, entre otras exigencias, reclama la celebración de un referéndum de autodeterminación en Cataluña, a sabiendas de que es una línea roja que el PSOE y su líder no traspasarán.
El programa de Podemos deja claro que la convocatoria por parte del nuevo Ejecutivo de un referéndum en Cataluña es «imprescindible», al tiempo que propone la creación de un ministerio de Plurinacionalidad, que es el departamento que debe impulsar esta consulta «como objetivo de la primera etapa de Gobierno» y con una pregunta «única y clara». Es más, ese mismo ministerio también contemplaría consultas de autodeterminación en otros territorios de España, «en las naciones que así lo planteen».
Iglesias dijo que escucharía la alternativa socialista, «si es que la tiene», pero ratificó que «nuestra propuesta (de referéndum) sigue sobre la mesa» y, añadió que si eso es una línea roja para algunos sectores del PSOE, tendrán que cambiar de opinión si quieren que haya pacto con Podemos.
La letra pequeña
El mismo documento incluye, además, un incremento del gasto público en la legislatura de 96.000 millones, en base a subidas de impuestos y una flexibilización de los objetivos de déficit. Reclama asimismo una Vicepresidencia todopoderosa, en manos de Iglesias, como «control y contrapeso» al poder del presidente del Gobierno, cargo que en teoría corresponderóa a Sánchez. Entre las características de esta ‘copresidencia’, además de las competencias de coordinación política, estaría el control del CNI, una secretaria de Estado Anticorrupción de nuevo cuño, una oficina para gestionar los planes de emergencia social, y el control de la Portavocía del Ejecutivo a través de la Secretaría de Estado de Comunicación.
El Gobierno que Podemos ha diseñado, para indignación del PSOE, contaría con quince ministerios, de los que aún no ha desvelado qué carteras reclama, a diferencia de lo que hizo el 5 de febrero, cuando puso nombres y apellidos a los titulares de las carteras. Iglesias dijo esta vez que no era «cuestión de sillones», pero adelantó que exigirá un reparto, tanto en número como en relevancia política, proporcional a los votos obtenidos por cada uno de los cuatro partidos que entrarían en ese hipotético Gobierno. Los únicos socios que contempla son PSOE, Podemos, IU y Compromís. Una propuesta en las antípodas de la del líder socialista