El Congreso decide cogerse una semana de vacaciones
El Congreso de los Diputados ha colgado esta semana el cartel de cerrado por vacaciones. Pese al discurso de que hay que mantener la Cámara activa y seguir controlando al Gobierno en funciones, los portavoces han decidido retrasar al 29 de marzo la Junta prevista para mañana y trasladar al mes de abril el pleno pendiente. Según fuentes parlamentarias, sólo el representante de Esquerra, Joan Tardá, mostró inicialmente su discrepancia.
El conflicto entre el Parlamento y el Ejecutivo por la negativa del gabinete de Mariano Rajoy a someterse al control de los diputados, terminó por opacar el pasado 15 de marzo la decisión del Congreso de concederse unos días de asueto. Días que, en principio, deberían haber sido hábiles, ya que sólo el jueves, el viernes y el lunes siguiente (según la comunidad autónoma) son festivos. Algunos asistentes a la última reunión de portavoces apuntan que grupos como Podemos justificaron que en Semana Santa los niños no tienen colegio y que hay que buscar la «conciliación» de la vida laboral y personal.
La propuesta -planteada por el presidente del Congreso, Patxi López, tras recabar, según su entorno, varias peticiones al respecto- pudo «sorprender» a algunos, pero ningún partido, salvo Esquerra, planteó objeciones. Con este calendario, los grupos han optado por concentrar cuatro plenos en el mes de abril, que no contará, como es habitual, con una semana libre de convocatorias.