Diario de León

Rivera aboca a Sánchez al acuerdo con la izquierda

El líder de C’s no quiere fotografiarse ni reunirse con Iglesias.

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, durante una rueda de prensa. FERNANDO ALVARADO

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, durante una rueda de prensa. FERNANDO ALVARADO

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r. gorriarán | madrid

Albert Rivera ha pasado de compartir tertulias de café con grandes dosis de buen rollo con Pablo Iglesias a no querer ni fotografiarse junto al líder de Podemos. Es su forma de expresar que no hay ni la menor posibilidad de que su partido apoye de alguna manera un Gobierno en el que esté el partido de Iglesias. Una negativa que echa por tierra la estrategia socialista de forjar una alianza a tres bandas y aboca a Pedro Sánchez a cerrar un acuerdo en exclusiva con las fuerzas de izquierda o ir a elecciones el 26 de junio.

Ciudadanos y Podemos reconocen que tienen puntos de encuentro político, como la reforma del sistema electoral y en algunas medidas de regeneración democrática, pero la posibilidad planteada por Pedro Sánchez de un Gobierno del PSOE con ellos dos ha destapado la caja de los truenos entre ambos. Por lo pronto, parece que ese acuerdo a tres se quedará en el imaginario del líder socialista porque ni Rivera ni Iglesias quieren compartir Consejo de Ministros.

El presidente de Ciudadanos también aguó la idea de Sánchez de mantener un encuentro de los tres líderes. «No es el momento», apuntó, es la hora de las reuniones de los equipos negociadores para que trabajen sobre «reformas y acuerdos» legislativos. Rivera «no va a participar en esta campaña de sesiones fotográficas que ha organizado el señor Iglesias», redondeó el portavoz parlamentario del partido naranja, Juan Carlos Girauta.

El líder de Ciudadanos, pese a reconocer que las posibilidades son casi nulas, volvió a defender el acuerdo con el PP porque este partido tiene la mayoría absoluta en el Senado y cuenta con una minoría de bloqueo en el Congreso con las que puede congelar las reformas de mayor calado, como la de la Constitución. «Si el PP dice no a todo -recordó- no habrá legislatura». Pero esta alianza con los populares choca con la negativa absoluta de los socialistas a embarcarse en un proyecto con el PP. Rajoy y su partido, dijo Sánchez el miércoles, «no tienen más salida» que pasar a la oposición para regenerarse y reorganizarse.

Rivera, sin embargo, no cejó en su empeño y volvió a reclamar ayer la apertura de su pacto con Sánchez hacia el PP porque no se trata de armar como sea un acuerdo para superar la votación de investidura para que Sánchez sea «presidente por un día». Ese Gobierno, auguró, será víctima en lo poco que dure la legislatura de «la pinza de PP y Podemos».

El presidente de Ciudadanos subrayó asimismo que «los números no dan» si el acuerdo se limita al PSOE y su partido, pero tampoco si se agrega Podemos porque en ese caso Ciudadanos se bajará del carro. A pesar de este sombrío panorama, con el veto de Ciudadanos a Podemos y del PSOE al PP, Rivera está convencido de que Sánchez mantendrá el acuerdo de gobierno firmado el 23 de febrero, y no se echará en brazos de Iglesias por su empeño en gobernar.

Un escenario ante el que algunos socialistas sopesan pros y contras. Argumentan que si Ciudadanos se desmarca para no coincidir con Podemos, Sánchez, descartada también la alianza con el PP, no tiene más salida para desalojar a Mariano Rajoy de La Moncloa que explorar el pacto en exclusiva con las fuerzas de izquierda. La otra alternativa, la del pacto PSOE y Ciudadanos con la abstención de Podemos en la investidura, tampoco tiene recorrido porque, al margen de su precario apoyo parlamentario, 131 de 350 diputados, no parece factible dado que los de Iglesias también rechazan la abstención, al menos por ahora.

Un acuerdo de la izquierda, sin embargo, desataría todas las tensiones contenidas en el PSOE, y el liderazgo de Sánchez se vería muy cuestionado. Los socialistas andaluces ya han lanzado varios avisos sobre su disconformidad con ese camino para llegar a La Moncloa. También han sugerido que ese podría ser el pistoletazo de salida para Susana Díaz en la disputa por al liderazgo en el PSOE.

Sánchez, entretanto, se mantiene firme en su idea de juntar a los dos partidos noveles en un Ejecutivo presidido por él e intentará convencer en reuniones por separado a Iglesias y Rivera de que es la única alternativa para descabalgar a Rajoy y evitar unos nuevos comicios.

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