POLÍTICA
El rey constata la imposibilidad de un acuerdo y pide austeridad
Las fuerzas minoritarias admiten que no ven ya más escenario que la repetición de elecciones

El rey Felipe VI recibe al portavoz de IU-Unidad Popular, Alberto Garzón. JUAN CARLOS HIDALGO
Paula de las Heras | Madrid
Ni un solo signo de que pueda saltar la sorpresa. Los representantes de las fuerzas políticas que ayer asistieron al Palacio de la Zarzuela para dar a conocer al rey su posición final respecto a un eventual debate de investidura dejaron claro que no ven ya margen para el acuerdo. Es más, la mayoría de ellos admitió que su conversación acabó versando sobre el escenario que abrirá la convocatoria de unos nuevos comicios si, como parece, el 2 de mayo concluye la legislatura ante la imposibilidad de formar un nuevo Gobierno. Tanto es así que, según sus testimonios, el jefe del Estado pidió que, en ese caso, sean comedidos.
«Seré muy claro —llegó a decir tras su cita el portavoz de Foro Asturias, Isidro Martínez Oblanca—: me ha dicho que no cansemos a los ciudadanos y que no hagamos una campaña especialmente gravosa para la economía del país».
En realidad, aún queda que pasen hoy por el despacho real los líderes de las fuerzas mayoritarias; las que, como recordó el portavoz de Izquierda Unida, Alberto Garzón, de verdad podrían «desbloquear» la situación. Pero la sensación general es que las cartas están echadas. «Ya lo hemos visto este fin de semana; no es que haya empezado la campaña electoral ¡es que ha empezado la guerra!» ironizó la representante de Coalición Canaria, Ana Oramas.
Don Felipe está obligado a testar las posibilidades de un entendimiento que evite nuevos comicios hasta el último minuto, pero eso es todo lo que puede hacer, tomar la temperatura. Desde el mismo día en que convocó a través del presidente del Congreso, Patxi López, una última ronda de contactos —al filo de lo posible para convocar, llegado el caso, un pleno de investidura ‘in extremis’— los partidos entendieron que simplemente activaba un trámite para certificar de manera oficial el fin del proceso abierto el 2 de marzo. En la Casa del Rey no ocultaron que, tras el movimiento, meramente opcional, también subyacía la intención de dar una última oportunidad para el pacto. Aunque no ha funcionado.
Revulsivo
Las cosas están ya de tal manera que, según Garzón, el «grueso» de su charla con Felipe VI —al que él llama «ciudadano Felipe de Borbón— se centró en la posible alianza entre Podemos e Izquierda Unida para las elecciones que se celebrarían el 26 de junio y en cómo esa eventual confluencia podría modificar el actual equilibrio de fuerzas entre el bloque de izquierdas y el de derechas. Porque, a juicio del diputado, solo un «revulsivo» como un cambio de candidatos o la aparición de coaliciones electorales podrán combatir el vigente clima de «frustración» ciudadana. «Hemos hecho un análisis compartido de que estamos ante la posibilidad de un fracaso político», admitió Garzón en referencia a la aparentemente ineludible repetición de elecciones. Algo similar apuntó la portavoz de En Marea, Alexandra Fernández. En su comparecencia explicó que el rey le había dicho que «hay que mantener las puertas abiertas hasta el último minuto», pero que no ve muchas opciones para evitar la disolución de las Cortes. Si se atiende a los propios testimionios de los interlocutores, pues, lo que tuvo que oír en sus entrevistas don Felipe —Nueva Canarias, Foro Asturias, Coalición Canaria, Unión del Pueblo Navarro, Izquierda Unida, Partido Nacionalista Vasco y Convergència— fue un cúmulo de explicaciones sobre por qué no ha sido posible llegar a un entendimiento.