Diario de León

El PSOE no permitirá un referéndum sobre la independencia de Cataluña

Los socialistas catalanes dinamitan con su idea una de las principales líneas de ataque a Podemos.

El primer secretario del PSC, Miquel Iceta. J. P. GANDUL

El primer secretario del PSC, Miquel Iceta. J. P. GANDUL

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p. de las heras | madrid

El PSC no podía haber elegido mejor momento para recuperar, aunque sea camuflada como solución de último recurso, su apuesta por un referéndum sobre la independencia de Cataluña. Las elecciones ya han pasado y el PSOE -al menos el grueso de sus dirigentes- asume que no tiene opción alguna de formar Gobierno, así que la propuesta no interferirá en el camino de Pedro Sánchez a La Moncloa. Pero eso no evita el problema a largo plazo. Una vez más, los socialistas deben gestionar una «discrepancia» que creían superada gracias a la declaración de Granada. Y para más inri, ven erosionada una de sus principales líneas de ataque a Podemos.

De momento, en Ferraz tratan de rebajar la trascendencia de la propuesta que el partido liderado por Miquel Iceta tiene previsto debatir en el congreso que celebrará en noviembre. Se aferran a que el PSC supedita en realidad la consulta a un supuesto muy determinado: que una vez llevada a cabo la reforma de la Constitución de corte federal que los socialistas querrían poner en marcha esta legislatura, los catalanes la rechacen.

Sólo entonces, según el borrador de la ponencia, se podría celebrar una consulta popular, con un marco legal similar al que tuvieron los referendos sobre la permanencia del Quebec en Canadá -una ley de claridad-, para evaluar el apoyo a una eventual secesión. «Un imposible», según la dirección.

«Lo que plantea el PSC no existe -argumentan en Ferraz-; no tiene sentido hacer una reforma constitucional que no se apruebe en Cataluña. Si se hace tendrá que ser con el acuerdo de los partidos que participaron del consenso del 78 y de los que ni siquiera existían». «La reforma -insisten- debe ser una solución y no un nuevo problema. Conclusión: no hay caso».

Poco relevante

En la cúpula del partido catalán arguyen algo similiar. Dicen que una discrepancia «a tres o cuatro años vista» es poco relevante y que lo importante es que, de momento, todos los socialistas coinciden en que es preciso poner en marcha una reforma constitucional (aunque sólo los catalanes añadan que en ella se debe reconocer el «carácter nacional» de su comunidad autónoma). «Si lo hacemos bien -subrayan- ni siquiera discreparemos dentro de tres o cuatro años».

Lo cierto y verdad es que, por muy remota que sea la hipótesis dibujada por un PSC que está claramente presionado por el avance electoral de En Comú Podem, la mera apelación a una consulta sobre la independencia daña la credibilidad del PSOE. Y en territorios como Andalucía, Extremadrua o Castilla-La Mancha se resienten de manera especial. «Retomar el referéndum es un error; por la vía canadiense o por la que sea», avisan fuentes próximas a Susana Díaz.

Si algo repitió una y otra vez en campaña Sánchez fue que jamás pactaría con quien estuviera dispuesto a trocear la soberanía nacional. Incluso en su pacto con Ciudadanos para intentar alcanzar la jefatura del Gobierno, hace tres meses, se comprometió a «oponerse a todo intento de convocar un referéndum con el objetivo de impulsar la autodeterminación de cualquier territorio de España». Así que ahora Iceta, que por otro lado es uno de sus aliados en la batalla por el liderazgo del partido, le ha hecho un boquete.

Fuera de foco

El secretario general del PSOE no se ha pronunciado aún sobre este nuevo giro de tuerca, que se conoció el jueves. Tanto él como su núcleo duro han decidido salir de foco unos días para evitar presiones sobre la investidura de Mariano Rajoy, así que la respuesta oficial de la dirección del partido la dio la secretaria de Ciencia, Participación y Política en Red, María González Veracruz, en TVE. «Lo que necesita este país es una reforma constitucional para que todos los españoles, evidentemente en el marco de la Constitución, votemos sobre la unión y no sobre la separación», dijo la joven política murciana.

Eso es básicamente lo que el conjunto del partido aprobó en julio de 2013 en Granada cuando Alfredo Pérez Rubalcaba aún estaba al frente de la formación. Aquel pacto costó muchas horas de discusión y mucho desgaste interno. Y a la vuelta de los meses, el PSC, en ese momento liderado por Pere Navarro, acabó renunciando al «derecho a decidir». Todo parecía en orden, pese a algunos amagos verbales de Iceta y Carme Chacón hace unos meses. Amagos que ahora se concretan sobre el papel.

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