Podemos se topa con sus propios principios
Dirigentes contra la ‘casta’ han pagado en negro o regularizado su millonario IRPF.

Echenique, junto a Iglesias, en un acto celebrado en Zaragoza el pasado mes de mayo. JAVIER CEBOLLADA
Ander Azpiroz | Madrid
Pocos partidos tienen un código ético tan estricto como el de Podemos. La formación morada ha hecho de la regeneración y la honestidad su bandera a lo largo de los últimos dos años y sus dirigentes se han convertido en el martillo pilón de lo que han definido como las artes de la vieja casta política. El problema es que, en este mismo periodo de tiempo, algunos de los acusadores se han visto envueltos en escándalos semejantes a los que tanto han criticado de los demás.
A lo largo de la última semana dos de los ‘buques insignia’ de Podemos han sido, a su pesar, protagonistas de las portadas. Por un lado, Pablo Echenique se ha visto obligado a reconocer que durante 14 meses no pagó las cotizaciones de su asistente personal. Por el otro, Juan Carlos Monedero ha sido suspendido seis meses de empleo y sueldo en la Universidad Complutense por trabajar, e ingresar un sueldo ‘millonario’, al margen de la institución educativa. A pesar de estas conductas, ninguno de los dos ha sido objeto de críticas por parte de sus compañeros de partido, al menos de puertas a fuera.
Echenique ha reconocido que obró mal, pero ha justificado que lo hizo para ayudar a un trabajador con cuatro hijos que no llegaba a final de mes. Según la versión del número tres de Podemos, dio un plazo su empleado para que regularizara su situación y, cuando éste expiró, prescindió de sus servicios.
Estas explicaciones no han convencido a aliados como Alberto Garzón, quien ha exigido una investigación, pero aún así la dirección de Podemos dio el caso por cerrado en el instante después de que Echenique entonase el mea culpa.
De lo particular a lo general
La estrategia de los dirigentes morados para justificar a su compañero ha sido pasar de lo particular a lo general. De un caso de pagar a un trabajador sin cubrir sus cuotas sociales, han pasado a denunciar la pésima situación laboral de estos trabajadores, criticar las deficiencias de una Ley de Dependencia que no es capaz de cubrir las necesidades de las personas con algún tipo de discapacidad o lamentar que el sistema obligue a muchas familias humildes a pagar o cobrar en negro al no poder hacer frente a sus obligaciones con la Seguridad Social. Carolina Bescansa, una de las voces más comedidas en Podemos, eludió valorar estas actuaciones, pero sí censuró que se utilizara como «arma arrojadiza» en política «la profunda precariedad que atraviesa todo el espacio de los trabajadores del hogar».
El secretario de Organización, azote de políticos socialistas y populares, aseguró que él no usaría un caso similar al suyo para atacar a sus contrincantes. Pero el más contundente a la hora de defender a su compañero de filas fue Pablo Iglesias. «La actuación de Echenique ha sido un ejercicio de ejemplo moral, y lo digo así», afirmó con rotundidad.
Justo cuando comenzaban a apagarse los ecos sobre Echenique saltó la noticia de que la Universidad Complutense adoptaba medidas contra Monedero. La razón, esgrime la institución, está en que el profesor de Ciencia Política no informó de que, mientras ejercía la docencia, cobró 425.000 euros por trabajos realizados para los gobiernos de Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador. Se trata de la famosa consultoría para los países vinculados a la Alianza Boliviana para los pueblos de Nuestra América (Alba) para estudiar la posibilidad de una integración monetaria, que ya le costó a Monedero una declaración complementaria para esquivar in extremis el delito fiscal.