Diario de León

Rajoy advierte de que el ‘no’ del PSOE conduce a otras elecciones

No hubo acercamiento entre los dos partidos tras la firme negativa a negociar de Sánchez.

Sánchez y Rajoy, durante la reunión que mantuvieron ayer en el Congreso. MARISCAL

Sánchez y Rajoy, durante la reunión que mantuvieron ayer en el Congreso. MARISCAL

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paula de las heras | madrid

El líder del PP renuncia a entregar al socialista una propuesta concreta ante su firme negativa a negociar Madrid. No hubo ni el más mínimo acercamiento. Si Mariano Rajoy creía que Pedro Sánchez se ablandaría, una vez sentados frente a frente, o que podría sentirse presionado por el hecho de que él ya sea el candidato a la presidencia del Gobierno propuesto por el Rey, erró gravemente.

El líder del PP ni tan siquiera se molestó en entregar al del PSOE documento alguno sobre el que negociar, en el encuentro de cerca de una hora que ambos mantuvieron, por segunda vez desde el 26 de junio, en el Congreso. El ‘no’ inicial de Sánchez a un ejecutivo conjunto fue tan claro y rotundo que el político gallego entendió el mensaje y se retrajo.

Aún así, Rajoy explicó que estaría dispuesto a conformarse con otros «niveles» de entendimiento y «colaboración parlamentaria» que puedan garantizarle una mínima gobernabilidad. Y aseguró que estaría dispuesto a hablar sobre algunas de las propuestas que el PSOE y Ciudadanos acordaron la pasada legislatura o sobre los ocho asuntos que los socialistas fijaron como principales ejes de su proyecto.

Ese documento proponía ocho grandes acuerdos: para «una recuperación justa»; por la educación, la ciencia y la cultura; por la regeneración democrática; en defensa del Estado de Bienestar; contra la violencia de género; para la reconstrucción del Pacto de Toledo; una ponencia parlamentaria para renovar la Constitución, y el cumplimiento de los compromisos con Europa.

El líder del PP afirmó que su idea es crear cuatro grupos de trabajo para lograr un consenso. «Estoy dispuesto a cambiar puntos de vista porque creo que es posible. Ambos estamos de acuerdo en el marco de convivencia de la Constitución y en el acervo europeo», argumentó Rajoy. Esa mera coincidencia en las reglas básicas de juego (que aceptan, con matices, casi todos los partidos del arco parlamentario salvo los independentistas catalanes) es la razón por la que Rajoy no se plantea buscar otros apoyos que no sean los del PSOE y Ciudadanos.

Su empeño en que no hay margen para formar Gobierno con la ayuda de otros aliados es absoluta. Pese a la insistencia de Sánchez en que debe hablar con «las derechas», Rajoy advirtió de que los españoles tendrán que volver a las urnas si el PSOE no se mueve. Sin medias tintas.

En público, el secretario general del PSOE se limita a repetir una y otra vez que ahora es el momento de Rajoy, que tiene que estar dispuesto a cambiar algunas de sus políticas. Pero que no puede esperar otra cosa que el voto contrario. Otra cosa es que si logra ser reelegido presidente él esté dispuesto a negociar desde la oposición asuntos de Estado como las pensiones, la Educación o una reforma de la Carta Magna.

El caso es que, ahora mismo, las opciones de Rajoy están en vía muerta. Y salvo que, contra todo pronóstico, la entrevista que hoy celebra con Albert Rivera permita desencallar la situación, no hay visos de solución porque el líder de Ciudadanos sólo se movería de la «abstención técnica» a un ‘sí’ que puede obligar al PSOE a abandonar el bloqueo si el PP presentara otro candidato.

El jefe del Ejecutivo afirmó ayer que tiene intención de reunirse también con otros partidos «que comparten el marco constitucional», pero no dijo cuáles. Hoy volverá reunirse con el Rey, que ha regresado de Mallorca par su audiencia semanal, y le contará cómo ve las cosas.

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