La dirección interina del PSOE quiere rebajar los lazos con el PSC

Fernández e Iceta se reúnen hoy para revisar el protocolo de las relaciones entre los dos partidos.

El presidente de la gestora del PSOE, Javier Fernández. J. L. CEREIJIDO

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León

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r. gorriarán | madrid

La hermandad entre PSOE y PSC tiene un futuro delicado. La gestora socialista quiere revisar a la baja el protocolo de las relaciones entre ambas fuerzas, mientras el partido de Miquel Iceta pretende tener más autonomía. Con semejantes diferencias un arreglo parece poco viable aunque ninguna de las dos partes apuesta por la ruptura. El presidente de la dirección interina, Javier Fernández, y el primer secretario del PSC se reúnen hoy en la sede de la calle Ferraz de Madrid para evitar la fractura, aunque en adelante ya nada será igual.

El conflicto tiene una lectura orgánica y otra identitaria. La dirección provisional encajó muy mal que el PSC ignorara la decisión del Comité Federal de abstenerse en la investidura de Mariano Rajoy y votara en contra como si fuera una organización sin vínculos con el PSOE. Un enfado que se ahondó con la resolución del congreso de los socialistas catalanes celebrado el primer fin de semana de noviembre, y que aprobó la definición de Cataluña como nación y de España como estado plurinacional.

Demasiadas indisciplinas para una gestora socialista poco amiga de las veleidades nacionalistas. La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, reclamó a través de sus portavoces, una revisión del «protocolo de unidad» que une a ambos partidos desde hace 38 años. El presidente de Castilla-La Mancha Emiliano García-Page fue más allá y declaró que ese documento ya es «papel mojado». Las diferencias son innegables, pero sobre el choque planea el hecho de que el PSC fuera uno de los más firmes baluartes de Pedro Sánchez en la crisis interna, y que es improbable que cuando se convoquen las primarias y el congreso federal se alinee con los barones que capitanea Susana Díaz.

La gestora dice que quiere «simetría» en las relaciones, según dijo ayer mismo Ricardo Cortés, integrante de la misma. Un término de apariencia neutral, pero que no lo es porque, por ejemplo, el PSC participa en los órganos de dirección del PSOE, pero no existe reciprocidad. La dirección federal no puede inmiscuirse en la línea política del PSC, según el punto tres del protocolo firmado en julio de 1978. Los barones que ahora controlan el partido creen que hay que revisar ese desequilibrio, y los más radicales proponen la salida de los socialistas catalanes de los órganos de dirección del PSOE, y hasta la recuperación de la federación socialista en Cataluña, diluida en el PSC durante la transición.

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Iceta huye del divorcio y argumenta que «ni el PSOE puede desentenderse de Cataluña ni el PSC quiere desentenderse del resto de España», según escribió este sábado en el diario El País. «Dejarnos de lado, alejarnos de la posibilidad de compartir el proyecto del socialismo español sería -subrayó- un gran triunfo del imaginario independentista». Los socialistas catalanes, según Iceta, están «razonablemente satisfechos» con el marco de relaciones con el PSOE, aunque es «revisable y susceptible de mejora». Los socialistas catalanes han hecho saber que, ante «la excepcionalidad» de la situación en Cataluña, quieren mayor autonomía de sus diputados en el Congreso en los asuntos relacionados con su territorio. Por eso, la tarea ahora, añadió el líder del PSC, es buscar «fórmulas para optimizar» el vínculo, «no para alejarnos ni para separarnos».