La gestora del PSOE celebra que Iceta se distancie de Pedro Sánchez
Ve en el encuentro del dirigente catalán con Susana Díaz un «mensaje potente».

La presidenta andaluza, Susana Díaz, y el líder del PSC, Miquel Iceta, ayer en Sevilla. JULIO MUÑOZ
p. de las heras | madrid
No ha habido, desde que Pedro Sánchez dejó el PSOE, ningún síntoma de que las revueltas aguas del principal partido de la oposición puedan serenarse. Y eso explica el alborozo con el que fue recibido, tanto por la gestora como por los barones que ayudaron a frenar al ex secretario general en el histórico Comité Federal del 1 de octubre, el encuentro que ayer mantuvieron en Sevilla Susana Díaz y Miquel Iceta.
El primer secretario del PSC -el segundo grupo territorial del partido en número de militantes- no ha dado muestra alguna de estar dispuesto a pasarse con armas y bagajes a las filas del ‘susanismo’, pero sí ha dejado claro que tampoco tiene el mínimo interés en guardar ausencias a Sánchez, al que permaneció fiel hasta el momento de su caída. Ahora cree que es momento de poner el contador a cero.
Su desmarque tiene que ver, fundamentalmente, con el deseo de recomponer las relaciones con Ferraz, seriamente dañadas desde que el partido catalán se negó a asumir el resultado de la votación del máximo órgano socialista sobre la investidura de Mariano Rajoy. Iceta es un hombre pragmático, con muchos años de ejercicio político a las espaldas, y en este momento su prioridad es evitar que la próxima revisión del protocolo que rige la relación entre su formación y el PSOE desde 1978 tenga efectos dramáticos. Si eso significa renunciar a un papel activo en la batalla orgánica, lo hará sin problemas.
En vísperas de que Sánchez haga su reaparición, mañana, en Xirivella (Valencia), los críticos se regodean con lo que consideran un primer golpe a sus aspiraciones de recuperar el poder. «Se está quedando sin capitanes» dice un veterano. Es cierto que ninguno de los barones que aún piensan que el exlíder de la formación debe liderar una alternativa a Díaz controla al cien por cien su federación. Pero también lo es que serán los militantes quienes digan la última palabra.
En realidad, el acto que protagonizará Sánchez no pretende ser gran cosa. No todos sus afines tenían claro que deba empezar a dar guerra y a significarse tan pronto («lo que ocurra antes de las Navidades será a beneficio de inventario», apunta un antiguo miembro de su ejecutiva). Él mismo pidió, según fuentes cercanas, que no se organizara un acto de campaña como tal y que se diluyera su protagonismo. Así que todo se limitrá a una suerte de mesa redonda sobre el futuro de la socialdemocracia en la que estará acompañado, curiosamente, por dos ‘outsiders’, el exalcalde de San Sebastián, Odón Elorza y el exlíder de Izquierda Socialista, José Antonio Pérez Tapias.
Aunque la mayoría de quienes hacen frente a la gestora admiten que, de momento, nadie puede capitalizar como el ex secretario general el sentimiento de desazón que se instaló entre buena parte de las bases con la abstención que permitió gobernar al PP, en su círculo aún hay dudas de que su candidatura sea la mejor opción. Y así se ha instalado una cierta tensión entre quienes aprietan para que pise el acelerador y quienes piden calma.
El responsable de Organización y portavoz de la gestora socialista, el andaluz Mario Jiménez, se esforzó, en todo caso, en que el encuentro del líder catalán y la presidenta de Andalucía (a la que algunos ya apodan con malicia ‘la madrasta de Blancanieves’) se lea como «un mensaje muy potente, de esperanza y de futuro, hacia dentro del partido en términos de normalización, y también -defendió- hacia el conjunto de la sociedad española».
Jiménez, que también forma parte de la comisión negociadora que estudiará si se modifica el vínculo con el PSC, se mostró además conciliador y dio a entender que ahora no piensa en cambios radicales.