Puigdemont y Colau encabezan la cumbre del referéndum secesionista
El presidente de la Generalitat busca ampliar los apoyos para convocar la cita de 2017.

El vicepresidente y conseller de Economía Junqueras, junto al presidente Puigdemont. QUIQUE GARCÍA
c. reino | barcelona
El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, encabezarán hoy la primera cumbre preparatoria del referéndum, previsto para la segunda quincena de septiembre de 2017. No se espera que de la cita salga ni la fecha definitiva para el plebiscito ni tampoco la pregunta que se incluiría en las papeletas, pero sí podría surgir un calendario sobre las fases previas como el inicio de la campaña, que algunos sectores ya han lanzado. A la cita, acudirán todos los partidos que son favorables a la celebración de un referéndum: el PDeCAT, Esquerra, En Comú Podem y la CUP. Se reunirán también las plataformas secesionionistas, como la ANC, Ómnium y la AMI, así como los sindicatos y algunas organizaciones empresariales.
Según una encuesta publicada esta semana en El Periódico de Cataluña , el 85% de los catalanes estarían de acuerdo con la convocatoria de un plebiscito. Traducido en escaños, ese apoyo es menor. Entre Junts pel Sí, Catalunya sí que es Pot y la CUP, las tres formaciones que estarán representadas en la reunión, suman el 56% de los diputados de la Cámara. Ciudadanos, el PSC y el PP, mientras, rechazan el referéndum. El objetivo de la cumbre, por tanto, es visualizar que el apoyo al llamado derecho a decidir es amplio en la sociedad catalana y que es transversal, ya que no solo hay partidos y organizaciones independentistas.
Pero más allá de la foto, Puigdemont buscará el máximo de consenso en torno al referéndum unilateral y ahí puede pinchar en hueso. Porque una cosa es el apoyo en genérico que los comunes de Ada Colau dan al referéndum, que en su caso debería ser pactado con el Gobierno central, y otra respaldar a la Generalitat en la convocatoria de una votación sin el visto bueno de Madrid, celebrada a las bravas sin garantías democráticas. Y hasta ahí, de momento, las formaciones de izquierdas que integran la confluencia de En Comú Podem, que ultiman la creación de un partido para abril, no llegan. Su concurso, no obstante, se antoja clave para el desenlace del proceso, en la medida en que si Puigdemont acaba convocando un referéndum unilateral y votan los mismos que en el 9-N de 2014, es decir, sólo los independentistas, en torno a dos millones de personas, la trascendencia del plebiscito quedará en entredicho.
El Gobierno catalán, en cualquier caso, insiste en que no habrá un nuevo 9-N y que, en esta ocasión, la cita será vinculante y abrirá las puertas a la creación de un Estado catalán.
Dirigentes de la CUP insistieron ayer en la política de gestos y en el desafío a los tribunales de justicia. Los anticapitalistas volvieron a romper fotos del rey en dos instituciones oficiales para manifestar su repulsa por los cinco independentistas encausados.