Diario de León

Iglesias se impone por la mínima en la lucha por controlar Podemos

Su sistema de voto se impone con un 41% de los sufragios frente al 39% de los ‘errejonistas’.

Pablo Iglesias se mostró satisfecho por los resultados de la consulta. EMILIO NARANJO

Pablo Iglesias se mostró satisfecho por los resultados de la consulta. EMILIO NARANJO

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anderr azpiroz | madrid

En términos absolutos Pablo Iglesias ha vencido la primera batalla de la guerra que libra con Íñigo Errejón por el control de Podemos. Tal y como quería el secretario general, en Vistalegre II la militancia votará de forma simultánea el proyecto político y los dirigentes que deberán ponerlo en práctica, una fórmula que a priori le beneficia. No obstante, los resultados de la consulta a las bases anunciados ayer reflejan una contestación interna sin precedentes a un líder que hasta ahora estaba acostumbrada a ganar los referéndum internos por goleada.

La propuesta de Iglesias se impuso con el apoyo de un 41,5% de las bases frente al 39,1% que apostó por la de Íñigo Errejón. En una votación en la que han participado casi 100.000 personas, la diferencia entre los equipos de las dos máximas figuras del partido fue de apenas 2.400 sufragios. La tercera familia en discordia, la de los anticapitalistas, cosechó un 10,5% de los votos.

Lo apretado del resultado refleja hasta qué punto es profunda la división entre las principales corrientes de la formación morada. El abismo que se abrió entre Iglesias y Errejón cuando el pasado marzo el primero fulminó al ‘errejonista’ Sergio Pascual como secretario de Organización se ha trasladado ahora a una militancia obligada a elegir entre el giro a la izquierda que propugna el secretario general y la moderación que abandera el secretario político.

Aún en el caso de que Iglesias consiga imponer sus tesis en Vistalegre II, deberá asumir que un 40% de la militancia no está conforme con su forma de llevar el partido. A lo largo de los dos últimos años el secretario general ha dirigido Podemos con mano de hierro y ha aplastado sin miramientos cualquier conato de oposición interna. Ahora, sin embargo, ha surgido un rival a su altura. Errejón insiste en que no disputará el liderazgo de la formación a Iglesias -ayer lo volvió a repetir- y que de salir derrotado asumirá las consecuencias de la rebelión interna que abandera. No obstante, el apoyo recibido le blinda ante cualquier tentación de Iglesias de laminarle a él o a sus fieles de los órganos de dirección del partido.

Lejos de avanzar cualquier purga entre los ‘errejonistas’, Iglesias insistió en que su deseo es liderar una ejecutiva integradora en la que estén representadas todas las sensibilidades del partido. «Todos los sectores aportan cosas muy importantes», afirmó el líder de Podemos tras conocer los resultados. «Quiero tener a Errejón y a Miguel Urbán a mi lado. A ellos y a las ideas que representan», añadió. El secretario general valoró que la militancia «pide a gritos» el entendimiento y se comprometió a trabajar por «la pluralidad y la unidad».

Errejón reconoció una derrota que, no ocultó, le ha sabido a victoria. El número dos de Podemos cuenta con el respaldo de la mitad de la ejecutiva nacional, de una quincena de diputados y de al menos un tercio del Consejo Ciudadano. Ahora, suma a su causa a casi el 40% de la militancia. Ayer el secretario político sacó pecho con estos números en la mano.

Con las fuerzas tan igualadas entre unos y otros, los anticapitalistas se convierten en árbitros de la situación. Su 10% de apoyo interno le permite decidir quien se impondrá en Vistalegre II. La corriente más izquierdista de Podemos está más próxima a Iglesias en términos ideológicos pero coincide con Errejón en la necesidad de descentralizar el partido y limitar los poderes del secretario general.

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