Diario de León

Puigdemont y Colau discrepan en los tiempos hacia el referéndum

El president busca el pacto con Madrid y reafirma la consulta antes de que acabe septiembre.

Asistentes a la cumbre para planificar los pasos a dar hacia la convocatoria del referéndum. TONI ALBIR

Asistentes a la cumbre para planificar los pasos a dar hacia la convocatoria del referéndum. TONI ALBIR

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c. reino | barcelona

El soberanismo inició ayer el largo y tortuoso camino que le espera hasta la celebración de un referéndum sobre la independencia de Cataluña como muy tarde en septiembre de 2017. Los primeros preparativos de la votación arrancaron con la convocatoria de una cumbre, que reunió a todas las fuerzas políticas y entidades sociales que están a favor de que Cataluña pueda decidir su relación con el resto de España a través de un plebiscito. A nivel político, con representación parlamentaria, asistieron Junts pel Sí (PDeCAT y ERC), Catalunya sí que es Pot (ICV, Comunes y Podemos) y la CUP. A nivel social, acudieron, entre otros, los sindicatos UGT y CC OO, algunas organizaciones patronales y profesionales como Cecot y Pimec y las plataformas secesionistas ANC, Ómnium y la AMI. En total, 83 personas y una cincuentena de organizaciones.

Lo más destacado, como en la mayoría de las cumbres, fue la foto. Una imagen que escenifica que en Cataluña existe una mayoría amplia a favor de la celebración de un referéndum. Una mayoría que es transversal, en tanto que agrupa a los independentistas del PDeCat, Esquerra y la CUP y también a los grupos de la izquierda alternativa que se mueven en torno a los Comunes y Podemos, que en principio son favorables a que Cataluña siga formando parte de España.

rectificación

Al margen de la concentración frente al TSJC el día que declaró como imputada Carme Forcadell, se trata de la primera imagen de unidad del soberanismo en lo que llevamos de legislatura catalana, desde que en el mes de enero la CUP se cobró la cabeza de Mas y permitió la investidura de Puigdemont. Esta recuperación del consenso ha sido posible a partir de la rectificación de Junts pel Sí y la CUP de su hoja de ruta, que empezó encaminada a la proclamación exprés de la independencia y ha retrocedido un par de casillas al escenario del referéndum. Ahí es donde el independentismo ha podido encontrarse con los comunes, pero a costa de regresar casi a 2014 y fijando el derecho a decidir como eje del mandato.

Una unidad del soberanismo, sin embargo, que es más bien débil y seguramente impostada por unos y otros, ya que mientras el presidente de la Generalitat anunció en la reunión que convocará el referéndum como muy tarde en septiembre del año que viene, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, apostó en la cita por no fijar plazos. «Hay que hacerlo bien y con garantías, es mejor no fijar fechas», afirmó Colau. La intención del presidente de la Generalitat es recomponer la unidad entre fuerzas independentistas y confluencias de izquierdas en favor del objetivo de un referéndum pactado. Esta posibilidad es altamente improbable, por no decir imposible, tal y como reiteró ayer el portavoz del Ejecutivo central, Íñigo Méndez de Vigo. Por tanto, la cuestión que marcará el futuro de la unidad del soberanismo será qué harán Ada Colau y los miembros de en Comú Podem cuando la Generalitat dé por cerrada definitivamente la puerta de la consulta pactada y se decante de nuevo por la senda unilateral, a pesar de que Puigdemont no quiso exponer esta vía en la cumbre. En principio, y así lo dejó claro Colau, fuera del referéndum acordado no será posible contar con ellos. «Debe ser con garantías, con acuerdo con el Estado y no debe ser un nuevo 9-N», afirmó. La vía de la consulta unilateral, además, está suspendida por el Constitucional y cualquier intento de aplicarla puede acarrear consecuencias penales.

Organismo

Más allá de la escenificación, de la cumbre surgió la propuesta de creación de un organismo calificado como El Pacto Nacional por el Referéndum, que será el que a partir de ahora marcará los pasos a seguir, como ya ocurrió en la época de Mas con el Pacto nacional por el derecho a decidir. Puigdemont ha sugerido un comité ejecutivo de dirección colegiada para esta entidad, donde ha incluido a dirigentes procedentes del PSC, como Joan Ignasi Elena, Itziar González o Maite Arqué, o de Iniciativa, como Jaume Bosch, para tratar de ampliar la base social del soberanismo. Este organismo hará campaña nacional e internacional a favor de la consulta pactada y prepara un manifiesto que recogerá adhesiones a favor del referéndum.

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