Arzobispo contra la confrontación

Puigdemont y el arzobispo de Barcelona, Joan Josep Omella, durante la bendición de ayer. M. PÉREZ
El arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, aprovechó la tradicional misa de Sant Jordi, pronunciada en la capilla de la Generalitat, para hacer una llamada a que se «tiendan puentes» para evitar la «confrontación y la división». Una homilía de contenido político y con la que la Iglesia parece abandonar su tradicional equidistancia en la cuestión catalana. Omella, de origen aragonés, si bien buen conocedor de la lengua catalana, fue nombrado en 2005 y ya entonces se escucharon voces en el soberanismo criticando su designación al frente del Arzobispado de Barcelona. En una misa pronunciada en presencia del presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont y los consejeros Neus Munté, Josep Rull, Meritxell Borràs, Antoni Comín, Jordi Jané, Santi Vila, Jordi Baiget, Raül Romeva y Dolors Massa, así como del delegado del Gobierno, Enric Millo y los expresidentes Artur Mas y José Montilla, Omella afirmó que «la imposición y la confrontación no es el modelo que nos enseñan Jesucristo ni Sant Jordi».