Sánchez cita a Iglesias y Rivera para avanzar «juntos hacia la Moncloa»

El PSOE propone a Podemos y Ciudadanos dar algunos pasos modestos desde la oposición.

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. SERGIO BARRENECHEA

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León

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R. Gorriarán | Madrid

Pedro Sánchez no ceja aunque ha moderado las expectativas de desalojar a Mariano Rajoy de la Moncloa. Volvió a pedir la colaboración de Podemos y Ciudadanos, a cuyos líderes llamará mañana para reunirse la próxima semana, pero nada dijo de construir mayores alternativas ni de mociones de censura, apuntó más bien a pactar iniciativas legislativas, objetivo más modesto y factible. Pablo Iglesias y Albert Rivera volvieron a encastillarse en sus vetos mutuos, pero no dijeron que no a sumar mayorías parlamentarias para proyectos concretos.

El secretario general del PSOE presidió ayer su primera reunión desde su reelección con el grupo parlamentario y reiteró el mensaje de la clausura del 39 Congreso Federal del pasado domingo. El objetivo de los socialistas es «cambiar el Gobierno y sus políticas», una meta que su partido no puede alcanzar solo y para el que necesita la colaboración de las «autodenominadas fuerzas del cambio». No para presentar una moción de censura, sino para legislar desde la oposición, como puntualizó después Patxi López.

Sánchez emplazó a Podemos y Ciudadanos para comprobar «¿cuántos metros podemos avanzar juntos, cinco, diez, veinte, cien metros? ¿Podemos llegar hasta la Moncloa juntos? No lo sé, pero lo importante es que empecemos a caminar». Pero Iglesias y Rivera no fueron los únicos destinatarios de sus palabras, también llevaba preparada una respuesta a Mariano Rajoy y sus emplazamientos a cesar «el griterío y el extremismo» y trabajar con mesura. «Rajoy —recordó— me pide moderación, nosotros le pedimos decencia» porque el PP «ampara, permite y facilita» la corrupción.

Estrategias

La idea de los socialistas es continuar con la estrategia mantenida hasta ahora de acordar con otras fuerzas de la oposición proposiciones de ley y no de ley para, por una parte, desactivar la obra legislativa del PP con mayoría absoluta en la legislatura de 2011 a 1015, y para plantear iniciativas de regeneración democrática o de corte progresista. Sánchez apuntó, por ejemplo, que una de las prioridades del PSOE es «rescatar a los jóvenes» que se enfrenta a una realidad difícil al no poder emanciparse por las altas tasas de paro o por contar con un empleo precario.

Ese será uno de los asuntos que pretende abordar con los líderes de Podemos y Ciudadanos, pero también con las direcciones de CC OO y UGT el próximo lunes.

El envite de Sánchez fue recibido con la habitual dosis de escepticismo por parte de Iglesias y Rivera. El líder de Podemos apuntó que es «razonable» y no deberían ser «noticia» sus reuniones con el secretario general del PSOE porque lo deseable es que fueran «habituales».

Es tal la disposición que dijo tener a reunirse que no puso pegas a que en esos eventuales encuentros participe Ciudadanos, aunque considera que su presencia no es de utilidad para el objetivo de relevar a Rajoy porque es su «muleta». Más cruda se mostró su portavoz en el Congreso, que emplazó al líder socialista a definirse y abandonar la «equidistancia» entre su partido y el de Rivera porque Podemos hace oposición y Ciudadanos es «socio» de Rajoy. Irene Montero, no obstante, también dio luz verde a que en las reuniones participe el partido naranja a pesar de «las serias dificultades» para entenderse. Lo que sea, vino a decir, con tal de «sacar a Rajoy».

Rivera

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Rivera se mostró más reticente y reprochó a Sánchez que siga atrapado en el «bucle» en que se metió el año pasado al tratar de sentar en la misma mesa a su partido y a Podemos. «Parece que están en 2016», pero Ciudadanos, subrayó, «no va volver al pasado, va a mirar al futuro». Pese a todo, dejó abierta una puerta a la colaboración y retó al PSOE a que demuestre que es capaz de apoyar ahora medidas de regeneración democrática, como la supresión de los aforamientos, la reforma de la ley electoral o la limitación de mandatos del presidente del Gobierno. Puntos sobre los que los socialistas no han estado de acuerdo hasta el momento con Ciudadanos.