Torrent se convierte en el ‘traidor’
El presidente del Parlament se enfrenta a JxCat al llevar el veto a Puigdemont a la Corte europea. Torrent eleva . la tensión con sus socios con este recurso, además de paralizar la reforma de la ley de la Presidencia en la cámara

El presidente de la cámara catalana, Roger Torrent, se dirige a la reunión semanal de la Mesa del Parlament , celebrada después de que JxCat haya tomado la iniciativa sin esperar al aval de ERC.
No lleva ni un mes en el cargo y Roger Torrent ya es el traidor para el sector del independentismo más irreductible y fiel a Carles Puigdemont. El presidente de la Cámara catalana, que se resiste a avalar la vía rupturista que plantea el expresidente de la Generalitat porque no quiere correr el riesgo de que haya nuevas querellas, fue duramente cuestionado ayer por sus socios de Junts per Catalunya, la primera vez que lo hacen en público desde que el republicano tomó posesión de su cargo el pasado 17 de enero. Torrent, dirigente de Esquerra, tensionó las costuras entre su partido y JxCat en plenas negociaciones a cara de perro por la investidura al tomar dos decisiones que los neoconvergentes interpretaron que van en contra de los intereses del expresidente de la Generalitat. Por un lado, paralizó la tramitación de la reforma de la ley de la Presidencia de la Generalitat, en la que Puigdemont y los suyos pretenden incluir la posibilidad de investir al jefe del Ejecutivo de manera no presencial. Esquerra rechaza esta opción porque considera que no lleva a ningún sitio ya que será suspendida por el Constitucional. Torrent no incluyó la admisión a trámite de la reforma de la ley en la reunión de ayer de la Mesa de la Cámara con el argumento de que había errores de forma, y lanzó el enésimo mensaje a sus socios de que no está dispuesto a avalar una elección a distancia del candidato que implicaría riesgos penales para la Mesa de la Cámara. El presidente del Parlamento autonómico ya aplazó el pasado 30 de enero el pleno de investidura al considerar que no se daban todas las garantías para formar un Gobierno efectivo desde el primer momento. Esquerra se niega a investir a Puigdemont si eso implica nuevas querellas, un planteamiento que ha elevado la tensión entre ambos socios. Fuentes parlamentarias constataron que los dos grupos independentistas trasladaron sin tapujos a la reunión de la Mesa sus fuertes discrepancias.
Junts per Catalunya acabó de montar en cólera cuando Torrent anunció su segunda medida, llevar al Tribunal Europeo de los Derechos Humanos el veto del Constitucional a la investidura a distancia de Puigdemont. Desde la oposición calificaron la iniciativa del presidente de la Cámara catalana de «postureo» para compensar el jarro de agua fría de la paralización de la reforma de la ley de la Presidencia, pero JxCat no lo vio así y salió en tromba contra Torrent, al que acusó de actuar de manera unilateral, sin consultarles, y además poniendo en riesgo la estrategia de defensa jurídica del ‘expresident’.
«Hemos recibido con perplejidad la decisión de llevar ante el Tribunal de Estrasburgo de manera unilateral y arbitraria la defensa de los derechos de investidura del presidente Puigdemont», afirmó Eduard Pujol, portavoz de la candidatura del expresident. Desde el entorno de Torrent y en Esquerra recordaron que la decisión fue consultada con Josep Costa, vicepresidente del Parlamento y diputado de JxCat, y que éste dio el visto bueno. «No es serio ni de recibo ni justo» que JxCat haya cargado contra la propuesta, aseguraron los republicanos, que incluso afirmaron que la decisión de buscar el amparo del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en Estrasburgo fue «idea de JxCat». Esquerra hizo una llamada a acabar con los «trapos sucios y los reproches» por el bien del país. La realidad es que la investidura se les está atragantando a los secesionistas, que cada día abren una nueva grieta en sus relaciones.
Tutelar derechos
Aunque fuentes próximas a Torrent reconocieron que la iniciativa de Estrasburgo es muy difícil que salga adelante, el presidente de la Cámara pedirá al tribunal europeo que «tutele los derechos políticos y, en concreto, el derecho a la participación política» de Puigdemont. «Esto implica su derecho a someterse a un debate de investidura, en tanto que es un diputado electo, y a ser escogido presidente si así lo decide una mayoría», argumentaron. El recuso pedirá medidas cautelares, lo que «desbordaría las instituciones del Estado y pondría la decisión en manos de un órgano superior que podría tutelar los derechos políticos de Puigdemont y garantizar una investidura efectiva», apuntaron fuentes de la Cámara. Si la demanda fuera estimada, se resolvería en 24 horas y se podría «abrir una puerta real y efectiva para la investidura de Puigdemont», según los impulsores, aunque está por ver si siguen adelante, vistas las críticas de JxCat. La Cámara catalana presentará además alegaciones al Constitucional para que desestime la impugnación del Gobierno central contra la propuesta de investidura de Puigdemont. El escrito sostiene que «es arbitraria» en la medida en que «se funda en argumentos de carácter hipotético o preventivo», y recuerda el dictamen contrario del Consejo de Estado.